1 capítulo. - El descubrimiento de un curioso comportamiento.

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— Mami... — Melodiosamente preguntaba Bryanna, una pequeña niña que constaba tan sólo de tres primaveras. Intentaba depositar su minúscula anatomía sobre el colchón en el que yacía su madre dormida,  procurando acaparar su atención con la mayor precaución posible.— Me.. Me duele la cabeza... — Posó sobre su misma frente la palma de su diminuta mano, adoptando un rostro lloroso.—

Al no obtener respuesta ninguna, probó con uno de sus trucos probablemente factibles. Movió el cuerpo de su madre con cierta fuerza y rapidez, recitando su nombre con dificultad debido al gran esfuerzo aplicado. Tal estrategia resultó tan victoriosa como esperaba.

— Bryanna, deberías irte a dormir, ya se te pasará... — Dejó caer Victoria, la madre de dicha hermosa criatura, bajo aquellas cuatro paredes color blanco pálido. —

En cuánto la niña escuchó éste comentario, negó seguidas veces con la cabeza, tensando su mandíbula, intentando no desparramar una gota de lágrima. 

— Mami, me duele mucho.. No me dejan dormir.. Tengo miedo.

Pudo escucharse un  llanto fugaz, apenas había durado minutos. Su madre tomó una de sus manos e intentó calmarla mediante suaves caricias, logrando dibujar una dulce sonrisa en el resto de Bryanna sin necesidad de usar sus articulaciones.  Señaló mediante diferentes palmadas el hueco que quedaba libre en uno de los laterales de la cama, pidiéndole con la mirada que se acostase junto a ella.

 La frase anteriormente pronunciada por parte de la criatura " No me dejan dormir.. ", hizo que Vicky se alarmara, ésta había sido nombrada en plural. Bryanna llevaba trasnochando días, su estado anímico había dado un radical  y diferente giro, siempre había sido una pequeña de lo más feliz, nunca salía sin una sonrisa de casa, pero ahora.. Ahora su comportamiento se había vuelto totalmente distinto, al igual que sus grandes amistades se dispersaban. ¿Le ocurriría algo a su hija? Sabía con certeza la respuesta. ¿Estaría ejerciendo correctamente de madre? Últimamente había pasado poco tiempo junto a ella, el trabajo le agotaba su tiempo, -el cual era oro para ella emplearlo en su hija-, al igual que su optimismo frente a todo. Su hija la necesitaba, debía apoyarla y ayudarla a combatir su actual problema.  Ambas acabaron abrazadas fuertemente y arropadas,  recitando historias y anécdotas de años pasados. 

 En cuánto Bryanna cayó rendida, podían escucharse pequeños murmuros de su parte. Se trataba de una persona sonámbula, aunque.. Rápidos, extraños, curiosos movimientos y frases hicieron que Victoria no se limitase a despegar  ojo de su hija. Además, parecía entablar un diálogo con.. ¿Otras dos personas? La mujer quiso prestarle la menor importancia a ese asunto, "su hija era sonámbula", comenzó a repetirse una y otra vez.

 La niña colocó inconscientemente sus pies sobre el frío suelo , comenzando a vagar por lo largo de la habitación con suma seguridad y rapidez, sin llegar a rozar o chocarse con ningún mueble de ésta. ¿Tan bien conocía aquel lugar? Era imposible, parecía estar guiada por alguna persona. 

 La mujer entreabrió exageradamente sus grandes y cristalinos ojos en cuánto observó la figura de su hija aproximarse hacia ella. Bryanna depositó sus dedos con suma delicadeza y dulzura sobre el cuello de su propia madre, colocando todos y cada uno de ellos en un metódico orden. A medida que deslizaba todos éstos por lo largo de su cuello, pudo apreciarse un corto, pero doloroso gemido por parte la mujer, Bryanna había incrustado sus largas uñas en él. La mujer se hallaba desconcertada, nunca habría imaginado tal comportamiento. Una vez, según recuadraba, un psicólogo le había comentado que una persona sonámbula podría mostrarse agresiva, y que había que dejarla, siquiera rozarla. Y eso hizo, la dejó hacer por mucho dolor que sintiese, no quería que su hija corriese ningún tipo de peligro, aún menos por su culpa. 

 Lo más sorprendente ocurrió en cuestión de segundos. Como si de una orden se tratase, la pequeña  criatura adoptó una compostura totalmente firme, alejando sus manos del rojizo cuello debido a sus pellizcos, para luego dirigirse hacia su lugar anteriormente asignado, acostarse perfectamente en éste, y caer  rendida en un profundo sueño. El único testigo de lo sucedido era su madre, la única persona que había llegado a vivir todos aquellos acontecimientos en apenas unas horas. Victoria se prometió a sí misma nos desvelar nada de lo ocurrido, aunque temía que algo le sucediese a su hija, y no poder ayudarla. No comprendía nada, ¿qué debía hacer..? Y, aunque ella pensase que era la única espectadora.. ¿Quién afirmaba que  se encontraban realmente solas? 

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¡Hola! Les dejo aquí un pedacito de mí. Espero que les guste y me lo hagan saber, ¡un beso!

Mis tres almas - Bryanna  Anné Robinson ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora