No necesitaba de sus halagos, no necesitaba que me llamaran "bebé", "cariño", entre otras cosas asquerosas a mi parecer. No buscaba que me endulzaran con sus palabras falsas, esas palabras que utilizaban para llevarme a la cama.
No lo necesitaba.
Yo buscaba algo más.
Así que cuando te vi esa tarde en la biblioteca supe que tu eras lo que realmente quería, buscaba y necesitaba.
En mis dos años de estancia en este infernal colegio, nunca te había visto. Ni siquiera podía creer que un chico tan guapo como tú podría pasearse por estas instalaciones.
Te admiré por casi media hora, tu estabas tan concentrado en tu lectura que en ningún momento te percataste de que eras observado por mí. Lucías tan inocente, eso me gustaba.
