Día 26

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SeokJin había comenzado a cantar, bueno, él lo había echo desde siempre pero no tenia inspiración, pues, ahora la tenia. Su primera canción se basaba en cuando dos personas se conocían, sus sentimientos, las texturas y los sabores.

La tarareó al llegar al paradero, luego hizo lo que todos los dias hacía; sentarse.

“tu y yo
al compás del vals de medianoche
tomados de la mano
riendo con derroche

supimos que éramos especiales
de la forma en qué me mirabas
tu aliento chocaba
y el mundo se desperdigaba
nadie nos detendría
ni tampoco nos separarían"

—Exepto un autobús de seis y cuarto.

Oh, que bello título.

—No me digas que también cantas. —Observó a Taehyung y escondió sus oraciones en su bolso, sonrojado.

—S-si... Algo así...

—Oh, por favor, cantame una pieza.

—¿Que?.

—Ni te imaginas lo feliz que me arias. ¡Porfavor!.

Jin se mordió el labio y sacó sus papeles del bolso con nerviosismo. ¡Nadie jamás había escuchado sus composiciones!.

—H-hay u-n... —Suspiro, sintió la gran mano de Taehyung en su mandíbula y lo observó. —¿Que sucede?.

Las suaves caricias le estremecían así como le encantaban, eran dulces y tiernas al igual que cálidas. Aquel roce... Lo mandó directo al cielo.

—¿Te han dicho alguna vez lo lindo que ves sonrojado?.

Las caricias llegaron a su barbilla, allí, sintió el pulgar de Taehyung acariciarle muy cerca de sus labios. Se estremecía y derretía con esos simples roces.

—N-no, jamás.

—Y hay muchas cosas más que deberían decirte... Como por ejemplo que eres demasiado hermoso...

SeokJin suspiró. Y luego el roce desapareció llevándoselo el autobús.

Un encuentro -no tan- clichéHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora