Montescos y Capuletos

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Me desperté por los rayos del sol que se filtraban por la cortina y me pegaban en la cara. Pestañe un par de veces hasta que mi vista logró acomodarse a la luz. 

Agarre mi celular para ver la hora, 12: 16pm. Vi que tenía algunos mensajes de mis amigas y un par de llamadas perdidas. No voy a contestar ahora. 

Me quedé tirada en mi cama, hasta que decidí levantarme. Fui hasta el baño me lave los dientes y me acomode el pelo. No me saque el pijama. Era sábado y sabía que mi papá no iba a llegar hasta tarde.

Baje directo a la cocina, tenía un dolor de cabeza que mataba, seguro era la resaca del día anterior. Tomé una pastilla del cajón y un poco de jugo de naranja. Como dije anteriormente mi papá no estaba en la casa.
Me preparé un sándwich, aunque Berta, la cocinera, me había ofrecido cocinarme; pero no tenía hambre. Me dirigí nuevamente a mi cuarto con un vaso de jugo de naranja y mi sándwich. Agarre mi celular y ahora si me dispuse a contestar.
<<Donde estas amiga? Jesús estaba en el club y me fui con él>> Le conté brevemente lo que había pasado. El otro mensaje que abrí decía << A las 17pm en mi casa, el trabajo hay que hacerlo>> solté un suspiro, no quería verlo, pensé que como habíamos peleado no nos íbamos a juntar, pero le tuve que contestar << hey, que no se me olvida>>. Mire el último mensaje, era Keith <<Donde estás? Te estuve buscando toda la noche! Me dijeron que te vieron salir con dos chicos!>> abajo había otro mensaje <<estoy preocupada, no puedo dormir, no contestaste mis 18 llamadas. Donde estas?>> reí por su preocupación <<Si vives, cuando te vea te daré un abrazo y luego voy a matarte!!>> volví a reír, será mejor que la llame.
Unos tonos después Keith atendió.
-Maldita! No he pegado un ojo en toda la noche, como se te ocurre!- solté una carcajada - No sabes lo preocupada que estaba! Con quien te fuiste!?- pregunto muy alterada.
-Keiiith!!! No me fui con nadie. Un borracho me molestó y de la nada apareció Kilian y le pegó al chico y los guardias nos sacaron del club, después de eso me vine a casa, ustedes ni contestaron el teléfono- explique rápidamente.
-Kilian? Kilian Arset?- estaba notablemente confundida- nuestro compañero? Pero desde cuando salva a una damisela en apuros? - tantas preguntas y tan pocas respuestas pensé para mi.
-Sí, ese Kilian- dije casi resignada.
-Pero... te fuiste con él? Pensé que lo odiabas o algo así - No estaba errada. Si lo odiaba, o bueno quizás no. Pero no éramos amigos y mucho menos lo ibamos a ser.
-No, no me fui con él, Keith. Todavía no estoy tan loca - Y ambas reímos.
-Si, lo estás y mucho! Sos la más loca del universo- volví a reír.
-Bueno amiga, ahora que sabes que estoy viva me voy a bañar y a arreglar que tengo que hacer el trabajo de Romeo y Julieta - dije un poco desganado.
-Uuyyy... Ese Kilian está por todos lados- y soltó una estrenduosa risa - Bueno reina del drama cuidate - Y ahí finalizó la llamada.
Eran las 15:30 pm cuando me fui a bañar para arreglarme e ir a la casa de Kilian. 16: 45pm ya estaba lista y estaba algo tarde. No quería manejar, ni que me lleven, así que agarre plata para un taxi.
17: 03pm estaba frente a la imponente puerta de la residencia Arset. Ser o no ser? Esa era la pregunta que pasaba por mi cabeza. Respire pesadamente y finalmente toque la puerta. Unos segundos después un hombre de traje apareció en mi campo visual. Acaso era un mayor domo?
-si?- me pregunto obsevandome de arriba abajo como si de un bicho raro se tratase.
-Busco a Kilian- dije entre tímida, asombrada y malhumorada por la forma en la que ese señor me miraba. Y a decir verdad no sé como caben tanto sentimientos en un sólo momento.
-De parte de quien?- Acaso no sólo podía llamar y ya? Tenía que hacer todo ese cuestionario?
-Arlet- dije soltando un suspiro de cansancio. El hombre simplemente cerró la puerta. Que mal educado! Minutos después, cuando iba a dar media vuelta para volver por donde había venido, la puerta fue abierta de golpe mostrandome a un bello Kilian. Esperen... Acaso dije bello Kilian? Bueno no, sólo apareció Kilian y ya.
-Arlet! Pasa- se corrió de la puerta dejando entrar. Era una casa muy bonita, se notaba el lujo. Siempre me había gustado su casa. Tenía hasta un olor particular, como a vainillas.
-Permiso- dije mientras pasaba.
-Vamos a mi cuarto- solíamos pasar mucho tiempo encerrados ahí. Así que sabía dónde era. El último del pasillo. Una pared azul, las otras de un color grisáceo. La cama de dos plazas pegada a la ventana, un escritorio, un televisor smart, un baño, y el ropero. El olor de su cuarto era a perfume, su perfume. Cuando entre me di cuenta que todo había cambiado. Las paredes ya no eran de esos colores, la cama ya no estaba junto a la ventana, ni su acolchado era gris con azul. Su escritorio también estaba en otra posición, donde antes estaba la cama. Lo único que perduraba era el olor a su perfume.
No nos dirijimos la palabra, al menos que sea para aportar algo al trabajo. Y así estuvimos al rededor de dos horas. Sentía que la cabeza iba a explotarme. Ahora recuerdo porque no salía tan seguido, me dejaba sin baterías. Mi cerebro no estaba dando lo mejor de sí. Apoye me cabeza en el escritorio, mientras observaba a Kilian como tecleaba incesantemente en la computadora. Algo que para mí era desconocido. Estaba serio, como si en realidad la vida se le fuera en aquello. Si sabía algo de Kilian, es que era perfeccionista y obsesionado. Siempre que hacía algo, tenía que ser lo mejor. El tenía que ser el mejor, no aceptaba un error. Aunque yo también era así. Habíamos sido criados para ser los mejores. Cuando éramos más chicos competiamos por quien alcanzaba la nota más alta. Ahora ya no me intereso por eso. No le presto mucho atención a sus notas. Sólo me enfoco en ser yo.
-No estas cansando?- Lo seguía mirando desde mi posición. El dejo de teclear, soltó un suspiro y giro lentamente para mirarme. Su mirada siempre había sido indescifrable para mi.
-A decir verdad, bastante- nos quedamos así un momento. Mirándonos.
-Te parece si salimos a caminar un rato? - pregunte finalmente. -Necesito oxigenar mi cerebro- de verdad que lo necesitaba. Kilian rodó los ojos, volviendo a la computadora, sin siquiera emitir algún sonido.
- Kilian!- dije arrastrando la segunda i.
-Arlet, hay que terminar esto. Tenemos menos de una semana. - finalizó volviendo a tratar de concentrarse en lo que escribía.
- Todavía tenemos seis días, no nos va a retrasar mucho más- volvió a mirarme. Yo estaba desesperada por salir.
-Bien, vamos. - casi grito de la emoción. Era genial poder salir a respirar y poder estirar mis piernas.
Caminamos hasta una plaza. Estaba un poco desolada, quizás por la hora. O quizás porque la gente ya no suele salir a las plazas. En el camino compre un helado, él no quería nada.
-Y como estuviste todo este tiempo?- soltamos al mismo tiempo. Pareciera como si llevaramos tiempo queriendonos hacer esa pregunta. Al menos yo si.
- Tu primero- me dijo robandome una cucharada de mi helado. Lo fulmine con la mirada, me atrevo a decir que si pudiera matar con la mirada él ya estaría a unos cien metros bajo tierra.
-No es que no querias?- pregunte divertida. Él sonrió de lado, y se encogió de hombros.
- Casi, igual nunca los terminas, así que da igual- soltamos una carcajada. Pero era verdad, nunca terminaba un helado.- bueno contame- dijo volviendo al tema.
-Estuve bien y estoy bien. Me costó asumir la muerte de mamá, pero después de eso, nada fuera de lo normal - No iba a contar mucho más. No es como si de repente íbamos a ser los mejores amigos nuevo.
-Si, lo siento- agachó la cabeza- No pude acercarme, realmente lo quería, pero la relación que existe ahora no lo permitía. -Eso era cierto. Kilian quería a mi madre como si fuera la suya.
- Está bien, entiendo la situación que se ocasionó y lo que conllevaría si hubieras aparecido, aunque me hubiera gustado que estés ahí- realmente no puedo creer que eso haya salido de mi. Trate de sonreír pero sólo salió una mueca rara.
No me agradó haberme separado de Kilian. Era mi mejor amigo, casi como un hermano y actualmente éramos los Montescos y Capuletos.
-Por qué estabas triste la otra vez?- De que hablaba? Estaba confundida. Seguro mi cara era todo un espectáculo, digna de una fotografía. - La otra vez llegaste con los ojos llorosos y un humor de perros- Vamos, que si había alguien que me conociera entera, ese era él. Y por un momento todo cuadro a la perfección. Los papelitos preguntándome si está bien, había sido él. Como no lo había notado?
-Así que eras tú el de los misteriosos papelitos voladores?- Él se encogió de hombros restandole importancia- Bueno, verás, he descubierto a Jackson engañandome con Ruiri- vi como Kilian se tensaba un poco. Él siempre me había defendido.
-Así que era por ese imbécil-  soltó casi con asco- sabía que no era alguien para ti. Sabía que sólo jugaba contigo- de un momento al otro Kilian era el diablo en persona.
-Puede ser, pero ya no tiene importancia- en realidad si me importaba, me había engañado con una de mis mejores amigas. Y todavía me dolía su ausencia. Pero tenía que tranquilizar a Kilian, sabía que no era bonito enojarlo- ahora estoy bien, soy feliz- hice una sonrisa bastante grotesca, tratando que Kilian riera, lo cual funcionó.
-Bueno Al, ya terminaste tu helado?- mire el vasito con todo el helado derretido, era obvio que no lo iba a comer así. Volví a mirar a Kilian, quien tenía  una sonrisa en su rostro.
-Sip- dije sin más
- Entonces, ya que has "terminado el helado" - hizo las comillas con los dedos lo que me produjo una sonrisa- y tu cerebro se oxígeno, podemos volver a hacer nuestro trabajo?- que fastidioso!
- Si Kilian- dije con un tono cansado.
Volvimos casi callados. Pero no era un silencio incómodo, sino totalmente por el contrario.
Al llegar a su casa volvimos a encerrarnos en su cuarto a seguir con el trabajo. Era eterno.
Avanzamos un poco más de lo que teníamos cuando fuimos a la plaza. Cuando miré el reloj eran las 2:00 am, en que momento había pasado así el tiempo?!
-Eh Kilian! - solté de repente lo que lo sobresalto un poco. Al parecer estaba inspirado en lo que escribía.
-Que?!- soltó de golpe, casi gritando, parecía enojado, lo que me hizo mirarlo con algo de ¿miedo?. No. Era más bien intimidante.
-Em... es muy tarde, yo mejor regreso a casa- me levanté de mi lugar y agarre mis cosas dispuesta a irme, pero él me sostuvo del brazo.
-Perdón- rodé lo ojos. Quise safarme de su agarre, pero no pude- perdón  de verdad. Te llevo. - acaso estaba loco?
- No- dije fría. Acaso se creía que me iba a gritar, y después con un perdón estaba todo bien? Pues estaba equivocado.
- No voy a dejar que tomes un taxi a esta hora- Se levantó agarró su campera, las llave de su auto. Yo sólo lo observaba.-  vienes?- no me percaté de que yo seguía en el mismo lugar y él ya estaba saliendo - al menos que quieras pasar la noche conmigo- me guiño un ojo, y no bastaron más palabras para que salga casi corriendo de ahí.
Durante el camino a casa no hablamos. Yo no quería hablar y el no hacía el intento por hacerlo. El ambiente estaba tan tenso que se lo podía cortar con un cuchillo.
Me despedí con un gracias. Entre a casa sin hacer ruido. Llegué a mi cuarto, me cambié poniéndome un pijama, bueno en realidad una remera ancha y muy cómoda. Me tiré en la cama y me quedé mirando el esplendoroso techo de mi cuarto, pensaba en él, en Kilian. Siempre había sido una persona extraordinaria. Tenía una simpleza única, pero ya no era el Kilian que yo había conocido, algo en él habia cambiado, seguramente desde el conflicto de aquella noche. Aunque hoy por un momento creí ver a ese Kilian casi aniñado.
Kilian Arset, presiento que vas a volverme loca.

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HOLA PIPOLITA!! No es un capítulo nuevo... sino que me Di cuenta que nunca estuvo publicado este capítulo y claro les faltó una parte de la historia! Mil perdones!

Quédate Conmigo [Finalizada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora