__________tn POV’
Había pasado tres horas con un estúpido meloso, que aún vivía con su madre.
Mi viernes se había hecho mierda por estar con Carlos, el amable y comprensivo Carlos con el que mi dulce y adorada prima me había planeado una salida antes de irse a Canadá.
Bufé dentro del elevador, me había enojado por ser tan jodidamente empalagoso. La puerta se abrió y sonreí al recodar que mi pequeño Jason estaría esperándome con Elisa.
Abrí la puerta y Elisa me sonrío con su dentadura blanca y labios rojos. Con sus ojos azules me indicó a Jason que estaba profundamente dormido, en su moisés*.
Le sonreí y me acerque cuidadosamente a él, era hermoso verlo dormidito tan tranquilamente.
-Aquí está tu dinero Elisa –Le di el dinero, apartando mi vista de Jason- Gracias por todo.
-No hay de que –Me sonrió- ¿Cómo te fue? –Bufé- ¿Tan malo es?
-Es muy meloso –Dije en un suspiro frustrado- Desesperante, no es como…
Me calle de inmediato.
-¿Cómo Justin? –Asentí- Nadie será como tu hermoso Justin, cariño.
Sólo asentí con la cabeza.
No encontraría un chico igual que Justin. Con su estúpida sonrisa que hace que un ovulo salga sin tu permiso, su mirada haciéndote saber que él sabe todo, la manera en que su colonia invade tus fosas nasales, su forma de besar tan desesperada y a la vez tierna, y sus abrazos, que con tan sólo con su mínimo tacto hace que mi piel se erice…
-Mis expectativas son altas –Ella rio un poco mientras asentía-
-Lo son –Me dio un abrazo- Me tengo que ir nena, cuídate. Llámame para lo que necesites, estoy en el piso de abajo.
Asentí con mi cabeza y me despedí con un movimiento de mano para después escuchar la puerta cerrarse.
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¡Dios! La puerta sonó por tercera vez en la noche. ¿Quién mierda toca a la 1:30 am, un viernes?
“¡Ya voy! Joder” Salió de mi boca, para que luego el timbre fuera sonado otras tres veces seguidas.
Abrí la puerta fuertemente, dejándome ver a Jeremy... Bieber.
Mis ojos se abrieron y retrocedí algunos pasos.
¿Qué hacía él aquí a esta hora? No lo sé.
Se ha dentro en el departamento y tomo asiento en el primer sofá verde olivo de la sala de estar.
-Lindo lugar para vivir –Giro su vista a mí-.
-G-gracias –Caminé hasta el sillón frente de este color blanco- ¿P-puedo saber a qué se d-debe su… visita?
Estaba nerviosa, no sabía que él hacía aquí. Nunca me quiso cerca de su hijo ¿A qué venía a mi hogar?
-Vine a visitar a mi nuera –Cruzo sus piernas, una encima de la otra- y a mi nieto ¿Qué no puedo?
Sólo asentí. ¿Cómo sabía que había tenido un varón?
-¿Cómo supo mi localización? –Pregunté sin percatarme que la pregunta había salido sin permiso de mi boca- Quiero decir ¿Cómo sabe que tengo un hijo varón y que vivo aquí?
-Si me ofrecieras un vaso de agua no te lo negaría.
Me levante de inmediato para ir por el vaso de agua. Lo llené completamente y le entregue el vaso de vidrio con una servilleta.
-Y bien… -Insistí- ¿A qué debo su visita Señor… Bieber?
-Hablar sobre mi nieto –Sonrió con arrogancia- ¿Acaso no puedo?
-Claro que puede –Utilice mi tono más serio que pude- ¿Pero era necesario a la una y media de la mañana?
El solo asintió.
-Escúchame bien Miller –Su tono de voz me confundió- mi hijo está buscándote como idiota por todo el jodido mundo, ha contratado los mejor investigadores para encontrarte y tu padre ha hecho que los ejércitos muevan mar y tierra para encontrar a su “princesita” –Al decir la última palabra su voz sonó un poco chillona- así que quiero que desaparezcas de la vida de mi hijo, porque estoy segura que el bastardo que esta allá dentro no es de él.
Sus palabras hacía mi hijo, hicieron enojarme. Me levante del sillón y lo mire, mientras él sonreía.
-Escúcheme bien señor Bieber –Le mire fijo a los ojos- No permitiré que hable de esa manera a mi hijo –Me acerqué un poco a la mesa que separaba los dos sofás- Y aquí el único que debe desaparecer es usted, nadie lo llamo para que viniera a mi departamento y me amenazara en la madrugada e insultando a mí pequeño –Camine hacia la puerta- Así que le voy a pedir que se retire –Abrí la puerta-.
-Bien, así lo decides tú –Caminó hasta la puerta, parándose frente a mí- atente a las consecuencias
Rio y cerré la puerta de un fuerte golpe, al instante el llanto de mi bebé resonó por todo el departamento.
*Moisés: es como una pequeña cunas, pero sin patas, ósea, es pequeña y puede manejarse fácilmente.
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