Pesadilla

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*Sanji*

_Entonces dices que los golpeo? _ me pregunto Nami sorprendida al oir mi relato de lo que había ocurrido y como Zoro había reaccionado al enterarse de todo.

_Sí, él me defendió, fue amable y atento_ respondí con suma felicidad

_Y le dijiste que la razón del porqué te estaban molestando era porque no querías que pensaran que ustedes salían?

_sí_ asentí con la cabeza sin borrar mi gran sonrisa de mi rostro.

_Te has dado cuenta...

_Que....

_ le has...

_rechazado_ Terminó la frase Vivi. Al escuchar eso mi sonrisa se borró y la taza de café que tenía en mano se me callo y se rompió en miles de pedazos. Sentí como si un balde de agua fría había caído encima de mí.

_Si has llegado a gustarle le has rechazado sin querer_ dijo Nami

_Le he rechazado. Hay dios, lo he arruinado todo, soy un idiota!_ grité con desespero

_Pero solamente es una suposición de que el sienta algo por ti_ aclaró Robin

_Ustedes son crueles_ comenté

_Relaja te Sanji- kun_ sonrió Robin en tanto se incorporaba del sillón de la sala del apartamento al igual que las otras chicas.

_Debemos irnos_ me avisó Nami

_Nos vemos_ se despidió Vivi

Les acompañé hasta la salida y me despedí con un gesto de mano para luego cerrar la puerta tras de mí.

Me devolví nuevamente a la sala y me desplomé en el sillón, me encontraba exhausto, El marimo me había defendido pero que consecuencias traería su acto, no es que estuviese agradecido con lo que hiso, pero ahora yo no sería el único afectado.

Si pudiera hacer algo lo haría, pero ya es tarde

Duré como una hora reflexionando hasta que no sé en qué momento me quedé dormido.

*Zoro*

Como de costumbre fui a trabajar al cine. Nunca faltaban las mirradas furtivas de una que otra chica y las fulminantes de sus novios, sin embargo, por el momento eso no me importaba, mis pensamientos estaban centrados en otra cosa y esa cosa era una persona con una particular ceja rara y bellos ojos azules como el mar con un cabello dorado como el oro y... ya Zoro concéntrate.

_waaaaa_ grité al resbalarme el elpiso mojado que acababa de limpiar por culpa de estar pensado en ese estúpido rubio de ceja rara

¡¡Estúpido cejas de sushi, sal de mi cabeza ahora!!

..................................

¡¡Ya llegué!! Avisé una vez que entré al apartamento, sabiendo que para este momento seguramente el rubio estaría durmiendo en su cuarto. Dejé los zapatos en la entrada y me dirigí a la sala para ver algo de televisión, pero valla sorpresa la que me llevé al ver al rubio dormir en el sillón de la sala.

_Hay cejillas, porque no eres una persona normal y duermes en tu cama _ reí al verle. _oye, despierta_ le sacudí con suavidad, pero no sirvió de nada.

Supongo que no hay de otra que llevarte a la cama_ resople. Me agaché y en unos cuantos movimientos logré tener al rubio en mis brazos. Le acomodé como princesa y le llevé a su cuarto. Le acosté en la cama y nuevamente me le quedé viendo.

Compañero de cuartoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora