¿Una cita?

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Cuando llegamos a casa estabamos tan nerviosas que no teniamos ni idea de que ponernos.

-¿Falda o pantalon? - Le pregunte a Sandra hecha un lio.

-¿No pretenderas ponerte un pantalon mierdas para la cita verdad? - me contesto sandra con una cara entre sorpresa e indignacion.

- Vale, falda, jajaja. Pero que conste que no es una cita, es una reunion de amigos... 

- NO ME JODAS IRENE, ES UNA CITA, ¿TU TE CREES QUE NOS IBAN A DECIR DE QUEDAR CON NOSOTRAS SI NO QUISIERAN UNA CITA? Tienen miles de amigos tia...

- Entendido, tranquila, no me comas.

Despues de la pequeña discusion nos pusimos manos a la obra, nos duchamos, vestimos, penamos y maquillamos en un tiempo record.

Yo me puse una falda de tubo negra, una camisa amarilla de encaje y unas bailarinas planas del color de la falda, mientras Sandra optó por una falda corta blanca, una camiseta azul claro de media manga y unos zapatos de tacon del color de la camiseta, que yo no sabía que existian.

Era la hora de irnos y nuestros nervios aumentaban a medida que ibamos acercandonos al lugar donde habiamos quedado con los chicos. 

Llegamos y alli estaban, tan guapos como siempre, haciendose fotos con nuestras compañeras de fandom, las auryners, que pasaban por alli. Alvaro se giro, y nos vio alli paradas, firmo los ultimos autografos y se despidio de las chicas que nos miraron de una manera un tanto extraña cuando vieron que los chicos se acercaban a saludarnos.

- Si las miradas matasen, ya estariais bajo tierra, guapas. - Comento Carlos, tan gracioso como siempre.

- Ja, Ja, Ja, cero gracia, Marco.- dijo sandra intentando no reirse.

-¿Que tal estais?- pregunto Alvaro.

-Pues bien, al menos estamos menos nerviosas que ayer.- conteste yo empezando a ponerme colorada.

-¿nerviosas por que?-Pregunto Carlos con interes.

-PORQUE NO ES NORMAL QUE DE LA NOCHE A LA MAÑANA NOS CONVIRTAMOS EN AMIGAS DE NUESTROS IDOLOS.-Grito Sandra alterada.

-Tranquila fiera- dijo Gango, al ver que casi se come a Carlos, y se rio, lo que hizo que las mejillas de Sandra tornaran un color parecido al de los tomates.

Despues de esto nos dirigimos a buscar un lugar para cenar, al final terminamos en el All U Can Eat, ya que al caprichoso de Carlos se le habia antojado comer alli.

La noche transcurrio tranquila, cenamos y despues fuimos a tomar unas copas a un pub que se llamaba London Night's y los chicos nos llevaron a nuestro apartamento.

Nos despedimos de ellos en la puerta de casa y justo cuando ibamos a entrar se escucho el grito de Carlos:

-MIERDA! NOS HEMOS QUEDADO SIN GASOLINA.

Y Sandra y yo estallamos en carcajadas, que los chicos respondieron mirandonos con cara de indignacion, hasta que Sandra propuso que pasaran la noche con nosotros, ya que nos sobraba una habitacion y no ibamos a permitir que se fueran andando. Ellos aceptaron.

-No sois muy dificiles de convencer- dijo Sandra guiñandole un ojo a Alvaro.

-Es que pasar la noche con dos chicas tan guapas no es algo que ocurre todos los dias, y no queremos dejar pasar la oportunidad.

-Estoy de acuerdo con eso.-Dijo Carlos esta vez guiñandome un ojo a mi.

Entramos en casa y Sandra y yo subimos a nuestras habitaciones siendo interrumpidas por Carlos.

-¿No nos dejareis durmiendo en el sofa, verdad?

-Claro, ¿si no?

-Os odio.-Dijo Gango, que acaba entrar en la conversacion.

-Por que os queremos, nos sobra una cama, eso si, tendreis que dormir juntitos, cuidado con lo que haceis eh. - dijo Sandra, lo que causo una risa un tanto exagerada por mi parte.

-No, yo con Gango no duermo.

-Pues no te queda otra, campeon.- dije yo.

-¿Y no podemos dormir con vosotras? Prefiero a Sandra antes que al rubiales presumido este...- dijo Alvaro con cara de cachorrito. Lo que provoco que todos mirasemos a Sandra, la cual estaba alucinando, y con la cara roja cual tomate.

-Eso, eso. Yo quiero dormir con Irene.-dijo Carlos entusiasmado cual niño pequeño. Vale, ahora era yo la sorprendida...

Despues de discutirlo durante unos minutos accedimos a su propuesta. Carlos dormiria conmigo y Alvaro con Sandra, y yo, no lo podia creer.

Decidimos irnos a dormir, Sandra y yo nos cambiamos y les prestamos una camiseta a cada uno, de estas grandes que todo el mundo suele tener en sus casas.

Una historia interminable.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora