Despues de la tormenta, llega la paz.

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El dia transcurrio tranquilo, y yo me sentia la mas feliz del mundo, por fin le habia dicho a Carlos lo que sentia, y gracias a Dios, el me correspondia.

No dejaba de sonreir, y Carlos me miraba con cara de felicidad.

Fuimos a comer, y dimos un paseo por Sol.

A las 7 llegamos a mi casa y nos pusimos una peli de terror, a pesar de que sabia que luego no dormiria en toda la noche.

Sandra no estaba, y no sabia por que, pero desde luego en ese momento era lo que menos me preocupaba.

Hicimos la cena, y Sandra aun no habia llegado, por lo que creimos que estaria con Alvaro.

Pasaron las horas, y ya eran las 12 de la noche.

- Quedate a dormir -le dije a modo de suplica.

- Pero, ¿y Sandra?

- Sandra estara con Alvaro, ademas, a ella no la importara si ve que eres tu.

- Mmm, no se, no se.

- Anda, por favor, pliiiiis.

- ¿Como no iba a querer pasar la noche con mi razon de ser? Claro que me quedo pequeña, pero con una condicion.

- ¿Cual?

- Que esta noche no te separes de mi ni un solo segundo.

- Ni esta noche, ni nunca, pequeño.

Y me beso, pero esta vez fue de una manera apasionada, posesiva. De una forma que nunca habria imaginado en el.

Metio la mano por la camiseta, rozandome la espalda, y yo hice lo mismo, en su parte delantera, tirando hacia arriba para quitarle la camisa.

Sus besos bajaron por mi cuello, poniendome la piel de gallina. Me cogio, y yo amarre mis piernas en su cintura, me llevo a la cama, y sucedio lo que hacia unos minutos no imaginaba que fuese a suceder. Y, sinceramente, fue lo mas especial que me habia pasado nunca.

Le mire, estaba dormido, pero con una cara placida, sonrei, y finalmente cerre los ojos, para dormirme al instante.

Una historia interminable.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora