Mathew:
Abrí la boca para saludar a la persona del otro lado de la puerta, pero volví a cerrarla lentamente a la chica rubia al otro lado, Loulina me miró y quise cerrar nuevamente la puerta.
-Perdóname Math, yo no sabía nada-dijo mirando sus pies-Janeth también lo siente, pero le da vergüenza venir, ambas estamos apenadas.
Miré enfadado a la rubia, lo que menos necesitaba ahora es más problemas.
Al final me di cuenta de que todos son iguales, todos creen las mentiras de otras personas y luego se ríen en tu cara.
—En serio lo lamento, Math.
Suspiré y me moví de la puerta, Loulina entró viendo ya las últimas cajas de mudanza, que era apenas tres, mañana donaríamos las últimas cosas y pasaríamos la noche en un hotel.
—¿Es verdad que se irán?—Preguntó lo obvio.
Y aunque sé responder, no lo hice porque no quiero.
Un silencio cosquilleo mis nervios.
—Yo jamás poder enamorarme de Janeth, lo sabes—Dije en inglés, esperando una reacción, si las clases de inglés sirvieron de algo, quizás entendería, sabía que una palabra fallaba, la costumbre de oír cosas de tv o en las calles.
Ella asintió lentamente.
—Lo sé—Dijo en inglés, con un acento raro ¿así sueno yo al hablar?
La vi jugar con el diseño de su vestido arrepentida, suspire nuevamente, como desocupando mis pulmones luego de un gran peso.
—Yo estoy bien, ya no, da igual—Dije tratando de hacer entender, ella levantó la mirada y me dio un abrazo, quizás, como el mundo es un pañuelo, algún día la vea de nuevo por estas calles, o por el centro de Moscú, cuando vuelva de vacaciones.
Había madurado un poco, me di cuenta que, al final, es bueno cerrar las relaciones de buena forma, pero no forzar una amistad rota, Loulina se separó y besó mi frente, me miró una última vez y salió de casa, mamá salió de la puerta de la habitación, mirándome, la miré y encogí mis hombros con una sonrisa.
Pensé que quizás un rumor creado por una de las envidiosas amigas de las chicas no podría acabar mal, sorpresivamente tengo el talento para que nadie me crea, es como que llevara un cartel en el pecho de "Soy una persona a la que nadie debe creerle".
—Math, antes de que te vayas a dormir—Llamó mamá mi atención, me volteé en las escaleras—¿Quieres oír una última canción en este viejo piano?—Dijo apuntando el gran instrumento en una esquina de la habitación, sabía que ella adoraba ese piano, pero no podíamos llevarlo, así que, por un sacrificio rozando el verdadero amor, lo donará.
—Hay una canción que me recuerda mucho a ti ¿sabes?—Dijo poniendo sus delgadas manos sobre las teclas, uno de sus mechones rubios bajo por su mejilla—Me encantaría tocar algo más feliz para ti, mi niño, pero estás roto ahora mismo, lo sé, estás decepcionado.
—No tengo amigos—Dije, mamá me miró, comenzó a presionar las teclas en un tipo de ensayo.
—A veces, los amigos caen, dicen cosas que duelen, pero quizás, luego, ellos vuelvan a ser los mismos, quizás un día rías de esto, porque al final, aprendiste algo.
Me apoyé en el hombro de mi madrastra y ella comenzó a darle color a las palabras mediante una canción.
Alguna vez la había oído, quizás en la radio, en la tv, quizás en la calle, quién sabe, pero la conocía.
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Mute
Teen FictionChristian es un chico condenado a estar en silencio para siempre. Michael es un chico que quiere hacer de la música su vida. Christian ama lo dulce. Michael es diabético. ¿podrá este par congeniar en algo?
