capitulo 14: El Comienzo del Para Siempre

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— ¿Por qué un lobo? —preguntó Asha cuando acabaron y ambos estaban acostados, mirándose frente a frente.

— ¿Enserio preguntas? —dijo Loki, sonriendo burlonamente.

—Tengo curiosidad… ¿Es un… amigo tuyo?

Loki entornó los ojos y suspiró un poco.

—Digamos que es alguien a quien le tengo muchísimo aprecio —se limitó a decir. No quería aterrarla.

— ¿Cómo se llama?

—Fenrir.

Asha sonrió y se acercó más a Loki.

—Es enorme y hermoso.

—Sí, es verdad —suspiró, quitándole un mechón del rostro.

— ¿Por qué no fuiste personalmente? Antes te convertiste en un gato, ¿por qué no te transformaste en un puma o algo así?

—Quería sorprenderles. Un puma hubiese sido muy elemental. Así que decidí enviar a Fenrir, quien no corría peligro, de eso estaba seguro.

Lisbeth comenzó a reírse y Loki, confundido, frunció el ceño.

— ¿Crees que un lobo gigante en un hangar flotante es muy común? —preguntó entre risas.

Loki gruñó, lo que le dio más risa a Lisbeth, pero ella le besó para no hacerle enfadar.

—El hecho es que te salvé. Agradéceme.

—Créeme que lo hago. Solo fue una pregunta —musitó en sus labios. Loki hizo una mueca, correspondió al beso y luego la besó en la frente.

— ¿Damos un paseo? —propuso Loki mientras acariciaba la mejilla de Asha con ternura, observándola con adoración.

— ¿Por qué no? —sonrió ella, levantándose y buscando su ropa, que estaba cubierta por la nieve.

Loki bufó, tomó el cetro y tocó el hombro de Lis con delicadeza. Su ropa apareció en su cuerpo y Loki hizo lo mismo con él.

—Ojalá fuese así de fácil el quitarse la ropa —musitó Lis.

Loki se rió entre dientes, ronroneó y besó el cuello de Asha lentamente.

—Le quitaría la gracia, ¿no lo crees? —contestó. Lisbeth sujetó el rostro de Loki con cariño y le besó con pasión.

Loki sonrió, estando en paz. Se levantó, ayudó a Lisbeth a hacerlo, le tomó la mano, la acarició y comenzaron a caminar mientras que con sus manos libres sujetaban sus respectivos cetros.

El lugar era bastante melancólico. La nieve caía lentamente sobre las cabezas de ambos; el dios y su amada mortal se miraban de vez en cuando, pero cuando él o ella se sonrojaban, volvían a observar a los pinos.

— ¿Qué te hizo volver? —preguntó Lisbeth, mirándole con curiosidad y rompiendo el silencio.

— ¿No es obvia la respuesta? —dijo acariciando su mano.

—Solo quería escucharte decir "te amo" de nuevo.

Loki sonrió, la besó en la coronilla y suspiró.

— ¿Qué pasa? —inquirió Asha, preocupada por la sufrida expresión.

—A veces soy un tonto… Nunca he aprendido y me temo que jamás aprenderé a valorar lo que tengo. Cuando estuve en esa celda pensé en tantas cosas que hice y las que quería hacer porque hubo un momento en el que estuve seguro de que moriría allí y a nadie le importaría mi putrefacto cuerpo. Pensé mucho porque tenía tiempo de sobra y… Entre tantas cavilaciones, me arrepentí de haber aparecido en tu vida. Porque la he arruinado, y no lo niegues. También… pensé que debí matarte cuando pude, porque temí que me delataras… terminaste sorprendiéndome, rompiéndome en mil pedazos —las esmeraldas de ojos de Loki brillaban más de lo normal a causa de las lágrimas —. Por lo idiota que fui, por lo idiota que soy. Siempre me demostraste que me amabas y yo solo te imaginaba tendida en el suelo sin vida. Pero entonces recordé la profecía, la promesa… nuestra promesa, de hecho. Sin Lisbeth no existe Loki. Lo que ha ocurrido y ocurrirá debe cumplirse.

El Misterioso Sr. LaufeysonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora