Capítulo 1: El comienzo

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Era un día normal, común y corriente como siempre, hacía un rato que me había despertado, pero me quedé en mi cama con el celular. Luego de un rato me levante, ya que se me hacía tarde para la escuela, me duché, cambie, preparé mis cosas y baje ya listo para desayunar.
Allí estaba mi madre con mi hermana haciendo el desayuno y mi padre sentado leyendo el periódico mientras sostenia una taza de café.

-Hola Jhon -Dijo mi madre mientras me servía el desayuno.

-Hola Ma, esto se ve muy rico.

-Y lo está -Respondió con una leve sonrisa.

La verdad es que si estaba muy rico, casi como nunca antes. Agarré el control y encendí la televisión, al prenderse estaba un canal informativo, el cual en la portada decía: Gran alboroto en un laboratorio de California.
Y en la nota:

-Hay varios heridos con mordeduras grandes, los policías de la ciudad intentan controlar a lo que al parecer son personas con lastimaduras de gran grado, las cuales actúan de manera violenta intentando morder a los policías, estos últimos nombrados no tienen permiso de disparar, por lo que intentan controlar la situación empujandolos con sus escudos. Aún así se está descontrolado por lo que piden ayuda de las Fuerzas Armadas.

Está noticia me puso los pelos de punta, de pequeño le temía demasiado a todas las películas de terror, pero la que más me aterraban eran las de zombies y esta noticia me hizo recordar a esto, pero con la diferencia que ya había superado ese miedo hacia rato.

Mi hermana mayor me golpeó en la cabeza y me dijo

-Hoy no tenes clases pendejo, llamaron del colegio diciendo que por movilización militar en la zona se suspendía las clases.

-Genial -Dije mirándola con odio.

Ella río y se fue hacia el trabajo, al igual que mis padres. No sabía que iba a hacer en todo el día, por lo que se me ocurrió llamar a mi primo, Fabrizio, (que iba al mismo colegio que yo) para que viniera a hacerme compañia y jugaramos a la play. Al rato cayó y preparé para pasar todo el día jugando.

Llegó la tarde y seguíamos con la play, pero ya nos aburría cualquier juego, por lo que mientras jugábamos al PES el empezó a preguntarme de la noticia del laboratorio.

-¿Viste lo que pasó con ese laboratorio de la ciudad?

-Si, demasiado raro eso de las personas -Respondí.

-Para mi son zombies que queres que te diga -Dijo bromeando, pues sabía que de chico me asustaba.

-Quizás -Respondí, pues tenía un poco de verdad, las caracteristicas encajaban a la perfección.

El me miró sorprendido y me dijo.
-Ahora fuera de broma -Sonrió -las caracteristicas encajan perfectamente, además ese laboratorio era muy sospechoso, asi que con algo raro experimentaban.

-Me sacaste las palabras de la boca -Le dije, nos reímos y seguimos jugando

Pasado una hora de que terminamos de jugar, llegaron mis padres, lo cual era extraño ya que mi hermana llegaba siempre primera, me fijé en la hora y eran las 8pm, ahí termine de comprobar que había algo raro, pues mi hermana siempre llegaba a las 7pm.

Mi madre con cierta preocupación encendió la tele y puso las noticias, estas estaban como locas advirtiendo de la situación y obligando a las personas a que no salgan de sus casas y avisando de una supuesta cuarentena en toda la ciudad, por lo que me preocupe aún más.

Después de unos instantes se escucho al periodista decir:

-Los médico declaran una especie de epidemia de un virus capaz de revivir a una persona fallecida, las preocupaciones son grandes, la ciudad es un caos y hay más de doscientos heridos y cientos de muertos. No salgan de sus casas, repito, no salgan de sus casas -Alertó antes de que la señal se cortará.

Estábamos muy preocupados, Fabri por su parte estaba intentando llamar a toda costa a su familia, pero no respondía, por lo que se le notaba en su rostro una expresión de preocupación, desesperacion y tristeza. Nosotros por nuestra parte hacíamos lo mismo con mi hermana pero nada, era como si las líneas de teléfono estuviesen cortadas, pero no era así.

De repente, se empezaron a escuchar disparos, corridas y gritos, no sabíamos que era pero nos aterro. Nos acercamos a la ventana para observar lo que estaba sucediendo, pero no se veía nada.

De pronto las luces se fueron, mi madre fue corriendo tropezandose con todo en el camino a buscar velas, yo la seguí, pero con más cuidado. Llegamos a la cocina, buscamos las velas en un mueble de allí y las encendimos. Fuimos para donde estaban los demás y nos quedamos allí, observando por un largo tiempo la oscuridad de la noche.

Continuará...

The EndHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora