Empecé a abrir mis ojos lentamente, estaba despertando. Al abrir con totalidad mis ojos, pude notar que estaba en una habitación muy pequeña, acostado sobre un colchón todo deteriorado, pero bastante comodo. Me levanté y me dirigí hacia la única puerta que había en la habitación.
Al salir, entre a una especie de oficina, la cual se veía muy linda. Miré alrededor y pude ver a mi familia junto a dos personas más, sentados, dialogando.
Me acerque a ellos. Al verme me saludaron
-Despertaste, Jhon -Dijo mi madre mientras sonreía.
-En si... ¿Quienes son esas personas? -Pregunté con inseguridad.
-Los que te salvamos la vida -Contestó la chica desconocida.
-Gracias, pero no lo necesitaba -Respondí arrogante.
El muchacho desconocido se levantó y dijo:
-Hola me presentó, soy Kevin y ella mi hermanita, Abril. Un gusto -Dijo extendiéndome su mano.
-Hola, yo soy Jonathan, el gusto es mío.
No estaba muy confiado de ellos a decir verdad, eran sospechosos, y la manera con la que esa chica me había respondido, no me había agradado para nada.
Me senté al lado de mi primo, el cual me miró y sonrió. Kevin por su parte me dio un café para desayunar, mientras contaba como habían llegado hasta allí.
Después de un rato de escuchar atentamente su historia, me di cuenta que eran confiables, su historia era verdadera. Ya que los datos eran coherentes y certeros.
Abril tenía 15 años y Kevin, que al parecer era su hermano mayor 21. Ambos vivían en un pueblo en las afueras de California, el cual, tuvieron que abandonar por el virus. Sus padres habían muerto y ellos eran lo unico que tenían.
Tenían una usp cada uno, nos dijeron que las habían conseguido de dos policías zombies. Por lo tanto, estaban relativamente bien defensivos. Por otra parte, nosotros no, por lo que necesitábamos conseguir armas.
Al caer la noche, hacíamos guardia una vez cada uno, en diferentes horarios. Así no ocurriría nada, que nos llevará por sorpresa.
Eran aproximadamente las 3 de la mañana, no podía dormir. No paraba de pensar en mi padre, en mi hermana. La intriga de saber si estaba bien y tratando de deducir donde habia ido me estaba consumiendo, por lo que me levanté.
Estaba en la puerta haciendo guardia Abril. Me acerque a ella y me senté a su lado, me miró y hizo una leve sonrisa.
-¿No puedes dormir? -Me preguntó.
-Desgraciadamente no -Le contesté bostezando.
-¿Por que?, va, si es que quieres contarme -Dijo irónicamente.
-Mi hermana -Le dije bajando la cabeza.
-¿Qué le paso? -Pregunto con interés.
-Está perdida, ni si quiera sabemos si esta viva. Nos dejó una carta que iba a un lugar en donde estaría a salvo, pero justo donde nos dice donde es y el nombre, esta manchada con sangre.
-Focus -Dijo mirándome fijamente.
-¿Qué es eso?
-Es donde podría estar tu hermana. -Dijo con cierta seguridad -Afuera de la ciudad de California, en una base militar, llevaban a personas allí, quizás fueron con ellos.
-¿Donde queda eso? -Le pregunte entusiasmado.
-En una isla, esta arriba del continente oceánico -Dijo con seguridad.
-La encontraré, cueste lo que cueste -Dije en voz baja.
-Cuenta con nosotros, te ayudaremos a buscarla -Me dijo tomándome del hombro.
-Gracias -Respondí, mirándola a los ojos.
Era increíble que para su edad, fuera tan madura, me había caído muy bien, no era nada que ver a lo que yo pensaba.
Unos sonidos a lo largo de la carretera, detuvieron nuestra charla, era una horda gigantesca de zombies, que se dirigían hacia nosotros. Al ver esto la tomé de la mano y corrimos hacia donde estaban los demás, alertandolos lo que sucedía.
La horda se acercaba, y nosotros temblabamos, pasaron alrededor de 5 minutos y esta, se marcho. Abrimos la puerta lentamente y vimos que varios zombies había adentro, no podiamos hacer ni el más mínimo ruido, pues esos malditos gritarian, haciendo volver a la horda.
Nos íbamos acercando uno a uno para asesinarlos. Sólo quedaban 4, pero estos estaban juntos, tendríamos que actuar cuatro personas a la vez.
Decidí que mi madre se quedará allí, por lo que fuimos Kevin, Abril, mi primo y yo. Saltamos hacia ellos penetrando nuestros cuchillos lo más que podíamos.
Un grito nos detuvo. Era mi madre, estaba siendo devorada por dos zombies que al parecer habían entrado por la puerta.
-¡Madre no! -Grité enfurecido.
Le saqué la pistola a Abril y corrí hacia ellos disparandoles varias veces en su cabeza, pero ya era demasiado tarde, Ella estaba destrozada, con la panza abierta y los sesos fuera. Tomé el arma y le dispare la última bala que tenía, no quería que se convirtiera en una de esas cosas. Me recoste a su lado, con los ojos llorosos, cayendome las lágrimas, lamentandome, sin poder hacer absolutamente nada.
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The End
Science FictionLa historia de un adolescente de 16 años, que en medio del caos, muerte, zombies y muchos peligros, él lucha por sobrevivir, pero... ¿Lo hará? ¿Estará sólo? ¿Cómo terminará esta historia? Pues, averigualo por tu mismo/a.
