La ciudad estaba plagada de esas cosas, el virus se había esparcido demasiado rápido, las calles se encontraban vacías de seres humanos con vida y los edificios, tiendas y casas totalmente saqueados la gran mayoría. Habia gran cantidad de autos abandonados por todos lados, en cualquier lugar y muchos incendiados. Verdaderamente la ciudad estaba desierta, había comenzado el principio del final.
Tratábamos de esquivar a los muertos vivientes, muchos nos perseguían pero los dejabamos atrás.
No sabíamos por donde empezar a buscar, lo más evidente era el hospital donde ella trabajaba, pero como se veía la ciudad, no creíamos que fuera buena idea ir allí, además de que no esperábamos que allí estuviese. Pero aún así, fuimos igual.
Al llegar, el lugar estaba repleto de esos monstruos, por lo que preparamos nuestras armas y tratamos de no llamar la atención de ellos, mientras nos dirigiamos a la parte trasera del hospital.
En camino a destino, tuvimos que matar a varios zombies, hasta que por fin llegamos. La puerta estaba totalmente deteriorada, por lo que pudimos entrar con facilidad y sin ningún problema.
Allí las luces parpadeaban, el lugar estaba ferozmente desordenado. Esquivamos las camillas y nos dirigimos hacia la sala de espera.
En la parte de recepcionista se encontraba un zombie obeso, era demasiado grande, por lo que al notar nuestra presencia, empezó a golpear el vidrio de donde estaba y a gritar desaforadamente.
Esto llamó la atención de los demás zombies que se encontraban cerca, se empezaron a escuchar corridas y gemidos en todas las direcciones.
-¡Mierda! -Grito mi primo.
-¡¿Qué hacemos?! -Dijo mi madre desesperandose.
Al poco tiempo vimos ver salir zombies de todas las direcciones posibles, por lo que busque una ruta de escape y encontré una puerta la cual al parecer, eran las escaleras.
-¡Corran! -Grité dirigiéndome hacia la puerta.
Corrimos hasta ella, la abrimos y subimos a toda prisa sin detenernos. Vimos la puerta del segundo piso y sin pensarlo dos veces les dije:
-Sigan ustedes.
-¿Adónde vas? -Preguntó mi padre preocupado.
-Intentaré distraernos, ustedes sigan hasta enfermería y no se detengan -Les dije apresurandolos.
Ellos me hicieron caso y siguieron subiendo, yo por mi parte me desvíe hacia la puerta que ingresaba al segundo piso y la abrí de golpe haciendo un ruido tan fuerte, tanto que los zombies empezaron a dirigirse hacia mí.
Al costado había una especie de habitación de conserje, Ingrese con cuidado allí y vi como pasaban por el frente todos esos monstruos. De pronto uno se detuvo en la puerta y la golpeó por accidente, yo me asuste y largue un suspiro medianamente ruidoso, por lo que el zombie empezó a golpear la puerta.
La adrenalina corría por todo por mi cuerpo, ya veía llegar mi fin, convertido en una de esas cosas, con sed de carne fresca.
Después de unos minutos el zombie se marchó, abrí la puerta lentamente asegurándome de que no hubiera ninguno rondando por ahi. Al comprobar esto, salí. Miré para los costados, me apoye contra la pared y suspire, el corazón me latía muy fuerte por el miedo, pues todavía no creía que mi mayor temor de pequeño, se fuera a hacer realidad.
Me dirigí hacia las escaleras y empecé a subir en dirección a enfermería.
-Espero que ellos estén bien -Murmuré preocupado.
No sabía si algunos zombies se podrían haber desviado en dirección a ellos, sólo cuando vi que me seguían me escondi en el cuarto y no salí hasta que se fueron. Cuando llegué a enfermería, abrí la puerta y allí los vi, revisando cajones de muebles y casilleros de armarios, con el fin de encontrar algo que nos diera una pista sobre Venecia.
Al entrar ellos se asustaron y giraron sus cabezas sobresaltados.
-No se asusten, soy yo, no los voy a devorar -Dije bromeando.
-¡Jhon! -Exclamó mi padre mientras venía para abrazarme -Excelente plan -Agregó mientras sonreía.
Todos se aliviaron al verme y seguimos buscando alguna pista o información que nos pudiera dar el paradero de Venecia.
-¡Bingo! -Exclamó mi primo.
-¿Encontraste algo? -Preguntó mi madre interesada.
-Si, al parecer ella dejó está nota por si llegábamos a venir al hospital -Respondió- Fue inteligente eh -agrego riendo.
-A ver, déjame leerla -Le dije.
La nota
Familia:
Se que se estarán preocupando mucho por mí, o se preocuparon al no ver mi regreso del trabajo, pero lo cierto es que en el hospital cada vez había más pacientes, que al parecer todos habían sufrido mordidas en diferente partes del cuerpo. Esto hizo que me retrasara, y también, ese extraño sujeto al que estaba atendiendo, que de pronto empezó a actuar de forma muy extraña e intentó atacarme, de no ser por los de seguridad, estaría muerta.
Al pasar el tiempo, los pacientes se despertaban de forma agresiva, mordiendo a los doctores y devorandoselos bruscamente, parece una locura, pero es así. El hospital era un descontrol total, canibales, sangre por todas partes, mordidas y muchas cosas desagradables, por lo cual opté por ir en busca de mi amiga y largarnos de ahí por la salida de emergencia.
Parte de Texto ilegible
Eso es todo, nos dirigimos hacia allí, al parecer es seguro. Si ven esta carta, si alguien está vivo, este es el mejor lugar para ir.
Venecia
Fin de la nota
-¡Mierda! -Grité golpeando un armario que estaba allí.
-¿Qué paso? -Preguntó mi madre preocupada.
-Ella esta bien, pero hay una parte que no se puede leer, esta manchada con sangre -Respondí.
-¿Y donde esta?, ¿Donde fue? -Preguntó nuevamente mi madre con impaciencia, refiriéndose a Venecia.
-Lamentablemente, eso es lo que no se puede leer -Le dije con tristeza.
De pronto se empezó a escuchar un sonido de corridas hacia donde nos encontrábamos. De la nada entraron aproximadamente diez zombies mirando para todos lados, en busca de carne fresca.
Tuvimos tiempo de ocultarnos rápidamente, sin que ellos nos pudieran ver. Pasaban los minutos y ellos no se iban, estábamos acorralados.
Continuará...
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The End
Science FictionLa historia de un adolescente de 16 años, que en medio del caos, muerte, zombies y muchos peligros, él lucha por sobrevivir, pero... ¿Lo hará? ¿Estará sólo? ¿Cómo terminará esta historia? Pues, averigualo por tu mismo/a.
