Lo sé, lo sé y lo sé. Sé que soy pesada con Draco pero esque me encanta, y la historia de hoy os gustará a más de una... Advertencia: Smut. ⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺⏺ Y allí estaba yo, una responsable estudiante de Ravenclaw en la clase del profesor Snape cumpliendo un castigo por culpa de la maleta serpiente, Draco Malfoy. Me encontraba escribiendo junto con Draco quién sonreía victorioso de vez en cuando. De repente la puerta se abrió dejando ver a la profesora McGonaggal con cara de preocupación. - Severus... Debes venir urgentemente.- Y sin pedir ni siquiera una explicación se fue sin decir nada, no sin antes encerrarnos con pestillo. - Genial... - Murmuré y seguí escribiendo. " no hablaré en clase se Pociones" Cuando una pálida mano se interpuso entre mi boli y el papel, mire hacia arriba y vi a Draco mirándome muy de cerca mirándome a los ojos. Me quede algo extrañada pero no pude decir nada pues Draco hacia posado su mano en mi muslo sin previo aviso, sonrojándome por completo. Me levanté de mi asiento y comenzé a caminar hacia atrás hasta que la pared no me lo permitió. Aquellos ojos grises se clavaron en los míos, para luego repasaré de arriba abajo como si fuese un examen perfecto, y quisiera asegurarse de que no le faltaba ninguna tilde. Yo tenía la sensación de estar viviendo un momento subreal. Comenzó a acercarse a mi lentamente con ojos deseosos. Yo no sabía que hacer, no podía escaparme puesto que Snape nos había encerrado. Cerré los ojos esperando a que todo pasase, no quería enterarme de nada, espere impaciente los labios de Draco sobre los míos, pero nunca ocurrió. Solo sentí una respiración acariciando mis labios, así que abrí los ojos y me encontré a Draco a pocos centímetros de mi cara. Me tense durante un segundo, pero sentir su mano acariciar de forma muy dulce mi cadera hizo que me relajara un poco. - No sabes cuantas noches he soñado con esto... - susurro en mis labios, y la piel se me erizo por completo. El pareció notarlo y sonrió satisfecho. - No puedes ni imaginatelo... Ni una idea... - volvió a susurrar aún más cerca. Sentía sus labios sobre los míos, solo se rozaban, pero la verdad esque deseaba que me besase ya, eso era una tortura. - ¿En torturarme? - le susurré yo también. El esbozo una sonrisa y sentí sus manos posarse en mis caderas. Entonces, con un pequeño gesto, nuestros labios ya estaban conectado por completo. Me gustaría decir que l principio era un beso inocente como todos, y que luego se tornó salvaje, pero no fue el caso. Desde el primer momento el beso era deseoso y acalorado, nuestras lengua bailaron juntas desde el minuto zero, pero lo más excitante de todo, era que el beso era lento, muy lento, por lo tanto disfrutaba de cada unos de sus sabores. Metí una mano por su camiseta y sentí su piel caliente, comenzé a desabrochar sus botones uno por unos lentamente haciéndole estremecerse cada vez que mis frías manos tomaban tacto con su piel caliente. Me deshice por fin de la camiseta y la lanzé lejos para luego posar mis manos al rededor del cuello de Draco y atraerlo más a mi. - Te deseo tanto... - susurro contra mis labios. Yo me mordí el labio inferior al escuchar aquello y volví a acercarlo hacia mi. Con desesperación, comenzó a desabrochar los botones de mi camisa sin cuidado ninguno, también deshizo fácilmente mi corabata y acto seguido comenzó a jugar con el borde de mi falda. Mientras nos besábamos como si no hubiese un mañana, deslizé una de mis manos desde su cuello, por su pecho, su abdomen, repasando con mi dedo todo su torso hasta llegar a la pelvis y finalmente a la parte donde ya se podía notar su notable erección. La acaricié con suavidad y vi como Draco se mordía el labio y hechaba la cabeza hacia atrás apoyándola en la pared. No dude en atacar su cuello y comenzé a besarlo lentamente, utilizando lengua y dientes, podía notar como Draco se estremecía cada vez que mis dientes tomaban contacto con su piel. Noa desprendimiento de nuestras restantes ropas y seguimos besandonos. El me apegaba más a su cuerpo siente do como si piel y la mía hacia fricción. Durante un segundo, sentí el pene erecto de Draco rozar mi obligó y rei por las cosquillas que este me proporcionó. Él sonrió. Me separé de el y me senté en una de las mesas abriendo lentamente las piernas. Las sonrisa de Draco se amplifico y se dirigió hacia mi. Se colocó entre mis piernas y me atrajo a el. Mientras besaba mi cuello comenzó a penetrarme, el movía su cadera hacia delante y hacia atrás mientras yo, inconscientemente hacia lo mismo. Sus embestidas comenzaron a ser rápidas y yo ya no podía reprimir más gemidos. Gemí en su odio para recomendar por lo bien que lo estaba haciendo y él me gimió en la oreja como respuesta. La mesa sobre la que estaba era cada vez mas incomoda. Así que Draco me cogió y siguió penetrando me mientras me cogía. La última fue la envestida más fuerte de todas y de la cual no pude reprimir un grito. Se quedó unos segundo dentro de mi recuperando el aire perdido. Me dejó en el suelo y nos vestimos. En aquel segundo el profesor Snape entro con cara de pocos amigos. - ¿Todo bien en mi ausencia? - Perfecto profesor. - dijo Draco sonriendo. Puesto que era muy tarde. Snape nos perdono el castigo y ambos nos dirigimos a nuestras salas comunes. Pero antes de separarnos Draco me empujo y me acorraló contra la pared. - Eso a estado bien. Muy bien. - dijo mordiéndose el labio. - Si. - me limite a decir. Draco se acercó a mí oído y susurro. - Haber si nos portamos mal más a menudo. - dijo para después irse. Y era verdad, aquello, no había sido un castigo.
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