Capítulo 14. Suplente

99 10 2
                                    

Mi corazón se destrozó en mil pedazos, mi garganta se hizo un nudo bastante fuerte y mis ojos estaban llenos de lágrimas luchando por salir, quería llorar pero algo no me dejaba, solo pude agacharme a su altura y abrazarlo. Sabía que en Corea del Sur era extraño que personas de diferente sexo se tocasen en público a menos que fueran una pareja pero en el momento no me importaba lo que pensaran los demás, él me necesitaba y en Venezuela me habían enseñado a que un abrazo puede sanar cualquier herida o por lo menos calmar el dolor. Él me correspondió al abrazo y me pedía respuestas en medio de sollozos por lo que abrí mi boca y en mi mente le pedí a Dios que le diera fortaleza y me diera las palabras adecuadas para responder, pero no me salía absolutamente nada, por lo que el silencio fue el que reinó entre los dos.

Lo acompañé hasta la habitación donde debería estar su hermana, le envié un mensaje a Nana con la noticia y en menos de cinco minutos podía escuchar la oración que levantaba el pastor junto con todos los presentes en la parada. El televisor aún seguía encendido y todos se unieron en un solo clamor por fortaleza para la familia de Nana, sobre todo por su hermano y una pequeña sonrisa melancólica se dibujó en mi rostro, Parck Hyun Joong levantó su mirada al televisor para ver a toda una congregación junto a cientos de personas más orando por él y su familia sin saber quién era realmente. Nos sacaron de la habitación para que apreciáramos desde fuera aquella cama vacía y como todas las cosas eran levantadas por las enfermeras, mientras la doctora que la atendía se colocaba a nuestro lado con sus ojos llenos de lágrimas y Parck Hyun Joong dejaba correr sus lágrimas en profundo silencio.

Nana llegó corriendo junto a Min Soo y Soo Min para colocarse a mi lado y al ver a Hyun Joong se sorprendieron en gran manera pero rápidamente dirigieron su mirada a la habitación, Nana dejó correr sus lágrimas y ambos hermanos empezaron a cantar suave, bajo y lentamente

-Ángeles del cielo venga a cantar- podía sentir su voz quebrada en medio del canto

-Se escuchan sus voces en este lugar- los acompañó Nana mientras dejaba sus lágrimas correr

-Aunque parezca locura,

Aunque sé que no es normal,

Por la fe

Sucederá...- continuaban suave para que mis labios se abrieran y comenzara hablar

-Así como todos tenemos un solo ADN, tenemos un propósito diferente, un destino distinto al de los demás, muchos vienen a esta Tierra con el propósito de enseñar al mundo que a pesar de las dificultades todo se puede lograr, las enfermedades existen a causa del pecado en la Tierra en otras palabras por nuestra culpa, aquellos niños tienen un propósito en general y es demostrarte a ti que a pesar de su enfermedad pueden luchar constantemente y vivir un día más, te enseñan el valor de la vida y el significado del amor. Su perseverancia, su fe y su corazón es tomado por completo en cuenta por Dios y una vez que parten van con él en los cielos, pero sus vidas están completamente seguras en el reino de los cielos, solo queda de parte de las personas cercanas a él o ella entender el mensaje y la enseñanza que ellos te transmiten- dije mientras mis lágrimas salían en silencio y una pequeña sonrisa se dibujaba en mi rostro.

Sentí la mano de Parck Hyun Joong posarse en la mía y sujetarla, mientras bajaba su cabeza y sus lágrimas se derramaban sin parar, sentía su dolor pero por alguna razón esta vez era diferente, no era con furia sino el extrañarla, eso era lo que sentía que expresaba en ese momento.

-Gra-gra-gracias- fue lo único que lo escuché decir esa última vez

Quise ir hacerle honores como los demás pero el presidente no permitió que nadie fuese con excepción de su familia, por lo que me quedé en casa orando por ellos, en especial por Parck Hyun Joong, ya que era el más afectado en esta situación, pedí por la madre de crianza de Nana y Parck Hyun Joong, quien a pesar de que se negó a visitarla en el hospital, estaba segura que su sufrimiento era igual de fuerte como el de una madre. Solo podía recordar su rostro sonriente, su hermosa voz, aquellos ojos que te miraban divertidos y solo podías contagiarte de su alegría, la devoción que tenía en alabar a Dios, Nana realmente era sorprendente, una verdadera Hija de Dios. Eso me hizo recordar a mis hermosas sobrinas gemelas, quienes habían estado sufriendo todo este tiempo con mi ausencia, la de su padre y ahora el estado de su madre, realmente la estaban pasando muy mal y yo no estaba con ellas para abrazarlas, orar con ellas y decirles que todo va estar bien, sabía que mis padres lo hacían pero ellas me necesitaban.

MisioneraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora