Cuando iba en el avión, podía ver las nubes pasar, dejándome una sensación de paz. Cerré mis ojos y empecé a recordar todo lo que había hecho antes de irme. Como el haber pintado en mi apartamento la silueta de la cabeza de un león con las palabras "Siempre confía en Dios". Cuando abracé a Hong Ki lo hice para colocarle un collar con un león de dije y en la parte de atrás decía "Siempre Confía en Dios". Sabía que se había dado cuenta después de salir del edificio, ya que logré verlo desde la ventana. A Daniel se lo coloqué en el auto, justo en el espejo retrovisor, recuerdo haber dejado uno en el escritorio al director junto a mi carta de renuncia, al igual que a Gae Ul en la puerta de su oficina. Recordé que al abrazar a Parck Hyun Joong me encargué de colocárselo, no se daría cuenta hasta después de salir del aeropuerto. Sonreí tontamente y con alegría al recordar esto, ellos tendrían algo que les hiciera recordar en todo momento la clave a todas sus cosas y la respuesta a todo.
Una vez que llegué a Venezuela, descubrí que las cosas estaban peor de lo que pensé, puesto que recién aterrizamos, muchos de la Fuerza Armada Nacional, nos acorralaron y guiaron a la salida de forma brusca para montarnos en los autos militares y preguntarnos a todos a donde nos dirigíamos y quitarnos la cédula de identidad, pasaporte, equipaje. Sentía que nos habían secuestrado, no sabía si nos llevarían a casa o solo nos encerrarían en una celda.
Empecé a orar en mi mente, mientras me aferraba al asiento, el camino era demasiado movido y por el camino se escuchaban los gritos de las personas furiosas, otras de dolor, algunos metales cayendo al suelo, explosiones, disparos de diferentes armas. De pronto todo ese ruido se hacía cada vez más cercano, por lo que oí uno de los militares que nos acompañaba en la parte de atrás gritar
-¡ACELERA!-
El auto avanzó con más velocidad y todos nos sujetamos del asiento, los disparos se dirigían a nosotros, no comprendía como todo cambio a gran velocidad
-¡ABAJO!- gritó el militar
De pronto todos nos encontrábamos en el suelo del auto, íbamos como doce personas en aquel auto de guerra, y escuché que uno de los pasajeros gritó con dolor para quejarse de su hombro izquierdo, lo había alcanzado una de las balas. Yo seguí orando por la protección divina.
-¡CUBRANSE!- volvió a gritar el militar colocándose un pañuelo de su uniforme en la nariz y boca para que todos lo imitáramos con nuestros suéteres, camisas, sudaderas, chaquetas. Una lata extraña cayó dentro del auto y todos nos sorprendimos el militar se cubrió el rostro entero mientras cerraba sus ojos y los demás lo volvimos a imitar, escuché gritar al copiloto de dolor, era una bomba lacrimógena. No sé en qué momento la sacaron pero después de unos minutos la bomba ya no estaba.
El auto aumento la velocidad y los saltos en él eran demasiado frecuentes, uno de los pasajeros se golpeó el cuello con el asiento, ya que aún no permitían que nos levantáramos. Ambos militares que iban con nosotros en la parte de atrás tomaron sus armas y empezaron a dispararles a las personas que se arremetían contra el auto, muchos gritaban aterrados, otros de dolor y otros de furia. Una vez que dejamos de escuchar esta clase de ruidos y solo sentíamos los saltos del auto a cada cinco segundos, nos levantamos, el militar que daba las órdenes, (el superior), tomó al pasajero con la herida de bala, le rompió la camisa, sacó unas pinzas de su uniforme y con rapidez sacó la bala, mientras este gritaba de dolor. Él militar tomó un cajón verde con una cruz roja que se encontraba debajo del asiento, sacó un frasco y gaza, vertió el líquido en su hombro y luego lo cubrió con la gaza, mientras el hombre maldecía y decía diez vulgaridades. Traté de ayudar al que se había golpeado el cuello y este lo tenía completamente morado en el área afectada, el militar se me acercó y colocó una mano en mi hombro para que le abriera paso y así lo hice. Él tomó el cajón y sacó una especie de crema aceitosa y la vertió en el cuello del pasajero.
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Misionera
SpiritualEster una chica misionera recibe el llamado por primera vez de ir al extranjero (Corea del Sur) su país de origen, ella no tiene ni la menor idea de lo que debe hacer en aquel lugar, sin embargo escucha el llamado y decide irse, allí se encontrará p...