Capítulo Final

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Habíamos continuado hasta llegar al laboratorio del que Luis había hablado al principio. Era un sitio un poco amplio, había una camilla acompañada de máquinas y computadoras.

El español se acercó a una de ellas, mientras que Mazen observaba lo que este hacía. Yo decidí mantenerme en silencio, sabía muy bien como se sentía Leon en ese momento. Perder a alguien que amas es algo extremadamente... doloroso.

- Está bien, muchachos. ¿Quién será el primero? - Preguntó Luis.

- ¿Este trozo de basura? No estoy segura. - Comentó la hija del presidente.

- Hey señorita, estás hablando de mi máquina. - Se ofendió Sera.

- ¿Estás seguro de que esto funcionará? - Dudó Mazen.

- Oh, vamos hombre, hice esta máquina con mis propias manos. ¿Qué podría salir mal? - Contestó Luis seguro de sí mismo y con un toque de ego.

- Sólo hay una forma de averiguarlo. - Oímos la voz de Leon, quien durante todo el trayecto no había hablado. - Seré el primero. - Dijo seguro.

- ¿Estás seguro de que quieres hacerlo? - Preguntó la chica rubia.

- Sí. - Afirmó el agente acostándose en la camilla.

Kennedy dió una mirada a Luis señalando que estaba listo, entonces el español puso en marcha aquella máquina.

Me acerqué a las computadoras y observé una imagen radiográfica del tórax del norteamericano y del parásito que estaba dentro suyo, era algo asqueroso. Y pensar que yo también lo tengo en mi interior.

Leon chilló de dolor cuando los rayos ultravioletas hicieron contacto con su cuerpo. Lo miré imaginándome que también me tocaría a mí. Una vez que el proceso terminó, la computadora avisó que el parásito había sido eliminado con éxito.

- ¿Cómo te sientes? - Preguntó Ashley acercándose al agente.

- Como un millón de pavos. - Contestó.

- Pensé que te ibas a morir. - Comentó la chica preocupada.
 
- Bueno, ¿quién es el siguiente? - Interrumpió Luis y la chillona me miró, yo rodé mis ojos suspirando.

Seguidamente me acosté en la camilla y miré las luces y los brazos de aquella extraña máquina.

- ¿Estás lista? - Cuestionó Sera.

- Sólo hazlo que quiero salir de aquí. - Respondí algo nerviosa.

Y la máquina hizo lo suyo. Carajos, eso fue bastante raro, al principio quería vomitar y luego sentí como si me apuñalaran en mi pecho, pero pronto el dolor se fue y sentí una carga menos en mí. Suspiré aliviada.

- Bien hecho. - Dijo Mazen ayúdandome a ponerme de pie y yo simplemente sonreí.

- Okay, señorita. Es su turno. - Habló el español a Ashley.

Y lo mismo ocurrió con la hija del presidente, aunque ella sufrió más y no supo aguantar el dolor. Bueno es lo que pasa cuando eres bastante delicada.

La máquina terminó su trabajo y el parásito fue eliminado de su organismo.

- ¿Estás bien? - Preguntó Leon preocupado acercándose a Ashley.

La chica rubia lo miró y sin decir palabra alguna lo abrazó. Esa escena me recordó bastante cuando abracé a mi tío sin saberlo... en fin, luego hice una mueca de disgusto, odio los abrazos, pero en este caso creo que Leon se lo merecía.

- No sé que opinas tú, pero creo que ya es hora de volver a casa. - Comentó Kennedy rompiendo el enlace entre ambos y dirigió su mirada a todos nosotros.

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