Los Campbell eran una poderosa y acomodada familia desde hacia ya mucho tiempo, por ello los lideres de cada generación se esforzaban porque su sucesor fuera un líder digno que pudiera llevar a cabo los negocios de la familia y mantener en alto el prestigio y el renombre de la familia.
Por ello cuando Gregory Campbell tuvo a su primer hijo hizo todo lo posible para que este se relacionara solo con personas de su nivel social y se aseguro de que tuviera a los mejores tutores, después de la trágica muerte de su esposa las cosas se complicaron para el pequeño, Gregory se volvió aun mas estricto y mas restrictivo. Para cuando el niño cumplió 8 años Gregory se volvió a casar, la mujer de su padre era frívola, déspota y sumamente cruel con los que consideraba inferiores a ella esto complico aun mas las cosas para el.
Una tarde mientras realizaba sus deberes algo o más bien alguien llamo su atención, había un chico castaño de su edad o más pequeño con la ropa sucia y vieja cortando naranjas del gran árbol frente a su ventana, se levanto y salio corriendo de la casa hasta llegar a el.
-eso no es tuyo ¡devuélvelo!- dijo frunciendo el entrecejo, sus palabras asustaron al otro y lo hicieron caer de la rama en la que se encontraba.
-lo siento... no era mi intención...- dijo el pequeño asustado con lagrimas en los ojos, el otro solo suspiro y se puso en cuclillas para quedar a la altura del castaño que se encontraba en el suelo, arrugo un poco la nariz al percibir el olor a establo y con eso supo enseguida que aquel niño frente a el era parte de los empleados de su padre.
-no tengas miedo, no voy a delatarte- dijo para sorpresa de si mismo, pues no solía ser amable con nadie, la gente decía que a pesa de ser tan pequeño era igual a su padre la diferencia era que el pelinegro menor trataba de forma indiferente a todos sin hacer ninguna distinción -puedes quedártelas pero la próxima vez asegúrate de pedírmelas primero- le entrego una de las naranjas que se encontraba tirada en el suelo y el contrario la acepo sonriendo ampliamente.
-Gracias, soy Antony pero puedes llamarme Tony- se presento estirando su mano para que el otro la estrechara, el pelinegro lo miro con duda pues sabia que su padre se molestaría si lo veía hablando con el pero algo en esa sonrisa le inspiro confianza era cálida, amable y sincera como la que le dedicaba su nana o como las que le había dedicado su madre.
-William- respondió el estrechando la mano del castaño y aunque su voz salia amable su expresión era seria lo que provoco una risita por parte del menor.
-William suena muy serio, te llamare Will- fue la respuesta del castaño que no cambio de opinión pese a las protestas del contrario.
Esa tarde William por primera vez en su vida hizo a un lado sus tareas y se divirtió como un niño normal, jugaron al escondite, a las atrapadas, incluso nadaron un rato y cuando el sol comenzó a meterse el pelinegro menciono que era hora de cenar en respuesta el estomago de Tony rugió aunque no parecía feliz. Will lo interrogo sobre lo que comería y al no tener respuesta del menor se preocupo.
-tus padres no te alimentan?- insistió preocupado pero esta pregunta afecto a Tony quien cubrió su rostro con sus manos y comenzó a llorar.
-... murieron... hace unos meses...- dijo entre sollozos, esto desarmo por completo al pelinegro así que lo rodeo entre sus pequeños brazos y dejo que este se desahogara.
-lo lamento, no tenia ni idea pero no estas solo... yo voy a estar aquí para ti- dijo para tranquilizarlo y esto quedo como una promesa para ambos.
A partir de entonces se volvieron mejores amigos, todas las noches Will robaba comida de su despensa y se la llevaba al castaño para que este se alimentara la comían juntos sentados bajo el árbol de naranja donde se conocieron hasta que los descubrieron.
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Amor Zodiacal
AléatoireLa historia nos cuenta las vidas de doce jóvenes varones que son elegidos para proteger a la humanidad tomando el lugar de los signos del zodíaco. Todo inicia muchos siglos atrás, cuando la escuela para guardianes es creada. En este lugar es do...
