Capitulo 77.

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La tensión se mantenía en el salón a pesar de llevar nos veinte minutos sin que nadie hablara, las empleadas trajeron te y galletas por ordenes de Ernesto, sabia que no seria fácil aquella conversación, Ana seguía lastimada, pero era necesario...

Ernesto: Ana, solo queremos que escuches a tu madre...

Ana: Ustedes lo sabían y aun así se atrevieron a traerla, tu mismo me sacaste de su casa jurando que no volvería a verla, y tu –mirando a Benjamín- eres testigo de los maltratos y humillaciones que recibí de esta mujer –señalo a la mujer que era su madre- y ahora pretenden que de la nada la perdone, le habrá las puertas de mi hogar, pues no –sentencio con voz aguda, su pecho comenzó a agitarse por el esfuerzo tras pronunciar palabra tras otra sin pausa.

Benjamin: Ana...

Ana: No puedo creer que se hayan prestado para esto.

Ernesto: Solo queremos tu bien, ¿crees que si no estuviéramos seguros de su arrepentimiento la dejaríamos siquiera acercarse a ti?

Benjamín: Tu padre tiene razón Ana –ella lo miro- fue difícil para nosotros aceptar que viniera a hablar contigo, pero entendemos que es necesario, en la vida necesitamos perdonar y ser perdonados.

Ana negó varias veces antes de fijar su mirada en la mujer que permanecía callada mientras estaba sentada en el mueble, en su rostro podía reflejarse el dolor y la tristeza, y las lagrimas que desendian, esa mujer a la cual le estaba negando ser escuchada y la posibilidad de ser perdonada, estaba sufriendo, eso trataban de decirle su padre y su prometido y ella no había querido escucharlos.

Ernesto miro a Benjamín y este entendió de inmediato, ambos abandonaron la sala dándoles privacidad, los próximos segundos fueron tensos, ambas esperando que la otra dijera las primeras palabras.

Lina buscaba algo para comer en el refrigerador, era hora de alimentar al bebe que llevaba en s vientre y exigía comida a cada hora, se preparo un sándwich con mantequilla de mani, su bebe la hacia comer cosas raras que nunca antes se le habían antojado. En ese momento llaman a la puerta y Lina va abrir dejando entrar a Braulio con varias fundas de supermercado.

Braulio: Debo quererte demasiado para ir al supermercado y hacer la com... -se detuvo al observar a Lina con un sándwich en su mano y el borde de sus labios embarrado- ¿que tienes ahí?

Lina: Pan con mantequilla de mani, rico verdad –este prefirió evitar los comentarios y mejor dejo las fundas de supermercado en la cocina- llegaste justo a tiempo, y nos estábamos quedando sin comida.

Braulio: Sabes que si vivieras conmigo nunca te haría falta de nada, ¿hasta cuando me seguirás castigando de esta manera?

Lina: Hasta que me convenzas de tu responsabilidad como esposo, quiero que mi hijo nazca en un hogar libre de discusiones y tensiones.

Braulio: Conmigo tendrán la familia perfecta, te lo juro –se acerco rodeándola con sus brazos, se inclino para besarla.

Lina: Espera –lo detuvo- no podemos enseñarle esas cosas a nuestro bebe, debemos... -pero sus palabras fueron interrumpidas por los labios de Braulio.

Braulio: Hablas demasiado, déjate querer –Lina sonrió antes que sus labios volvieran a unirse.

Desde que se enteraron que tendrían gemelos, Andrea soñaba con la habitación que ocuparían sus hijos, que nacerían ya dentro de algunas semanas. Compraba todo lo necesario para decorarla, incluso la ropita de los primeros meses, la cuna... hasta que le era mas difícil desplazarse debido al peso de su vientre, ambos bebes estaban creciendo mucho, lo que para Andrea le dificultaba ya que eran dos pesos adicionales a su cuerpo de debía cargar, por eso Samuel no la dejaba subir las escaleras a menos que fuera con el para ayudarla, así se aseguro de que ella no participara en la decoración de la habitación para que no se esforzara.

Andrea: No puedo creer que no me dejaras ayudarte, se trata de is hijos también –se quejaba mientras, junto a Samuel, subían las escaleras.

Samuel: pero prometi que te la enseñria cuando estuviera lista, y vamos de camino –iban a pasos lentos, Andrea se apoyaba de su hombro mientras el la sostenía y subían escalon por escalon sin prisa para evitar fatiga- te amo y siempre te cuidare.

Andrea: No me digas cursilerías que ya estoy enojada contigo –se hizo la enojada, pero Samuel sonrió.

Samuel: Bueno si no te gusta lo tiramos todo y lo volvemos a hacer, ¡Que mas da!

Andrea: ¡Samuel! –le dio una mirada reprobatoria- ¿Cómo vas a tirarlo todo después de haberte tomado todo ese tiempo? No vayan a nacer antes de... -ss palabras fueron reprimidas frente a la impresión, cuando Samuel abrió la puerta de la que seria la habitación de sus hijos, su voz entrecortada hacia esfuerzos inútiles por pronunciar palabras- esto... es hermoso –alcanzo a pronunciar mientras sus ojos recorrían aquella habitación.

Y es que los colores azul y rosado de las paredes haciendo contraste con las cortinas que ella misma había elegido le sentaba bien, eran colores vivos, las paredes tenían a su vez figuritas de dibujos animados, una destinada para cada uno, con sus nombres grabados en la parte superior con colores dorados, ''Lucas'' y ''Isaura'' que fueron los nombres que ambos escogieron para sus bebes.

Andrea: Mi amor, esta hermoso –lo miro y sosteniéndose de sus hombros se recostó en s pecho- es justo como lo quería, gracias.

Samuel: Me alegra que te gustara, Andrea.

Andrea: ¡Mis bebes! –expreso con una mezcla de emociones- se están moviendo Samuel –este sin saber que hacer se quedo mirando a todos lados- ven, siente –agarro su mano y la puso sobre el vientre donde podía sentirse las patadas que recibía desde adentro.

Samuel: Es... increíble –con na sonrisa sonrisa en los labios, no podía describir lo que le provocaban todas esas sensaciones, era algo nuevo para el, estaba sintiendo a sus hijos moverse en el vientre de su mujer, esa que tanto ama- siempre quise tener hijos, por eso le agradezco a Dios, y a ti, que ahora veré mis sueños hecho realidad –Andrea se sintió conmovida, ella también ha querido ser madre, y después de todo lo que vivió para que esto pasara, la vida le regalo dos criaturas, y un hombre maravilloso que la ama.

Andrea: Te amo –sus ojos brillaron al encontrarse con la mirada tierna de Samuel, podía escucharlo decir lo mismo sin necesidad que lo expresaba, todo lo que había deseado lo tenia, y no lo dejaría escapar nunca.

Ana se sentía incomoda ante la presencia de su madre, hace mas de 20 minutos Ernesto y Benjamín las dejaron para que hablaran, pero ninguna dijo alguna palabra, entonces se dedico a observar el rostro de aquella mujer que ocultaba su rostro apenado. Su piel pálida, mas de cómo la recordaba, en sus brazos y piernas había perdido masa muscular, y si había algo extraño que no alcanzaba descifrar, pero tampoco lo preguntaría, no seria necesario...

Leonor: Todo este tiempo, he estado pasando una situación difícil –empezó a decir sus primeras palabras- supongo ya has podido notarlo –esbozo una sonrisa mientras levantaba su rostro, entonces Ana pudo apreciar lo que serian lagrimas en sus ojos.

Lagrimas... nunca había visto a su mama llorar –pensó.

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Hola!! Ya nos estamos acercando al final de esta historia, me da nostalgia, he disfrutado mucho escribiéndola para stedes, además he quedado sorprendida con la aceptación.

Madre mia.

Enhorabena.

En los últimos días he ganado muchos lectores, cosa que me pone muy feliz, muchas gracias por leerme, me siento privilegiada.

Pero hay una en particular que ha llamado mi atención, y es que me he enterado que está promocionando mi historia en Instagram (no tengo instagram pero me han contado) no se quien pueda ser, pero si me gustaría saber, me tiene intrigadísima... aunque muchas gracias por la promoción, se le agradece.

Recuerden mi página de Facebook ChanLore24, igual en twitter por si quieren contactarme. Me gustaría que aportaran ideas, además de mis proyectos futuros, me gustaría que ustedes también sean parte. Muchas gracias por leer, hasta la próxima.

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