Mis momentos de silencio
acaban de terminar.
Sorda como el tío Prudencio
quisiera estos días quedar.
Pues mi adorable vecina,
en la oficina contigua,
tiene alta ¿qué? Adivina:
Música de esa a la antigua.
Y son las mismas canciones.
¿Cambiar la lista? ¡Qué va!
Si supiera de pociones,
yo la envenenaba y ya.
Es broma, juro que no
le haría daño a una mosca;
pero este impulso me dio
al ver su apariencia tosca.
Ya concentrarme no puedo,
es inútil insistir.
Mejor papel en un ruedo
con toros podría fingir.
Esa sonrisa torcida
que anuncia: "Tengo el poder"
muchas veces me intimida
y nunca sé lo que hacer.
Vértigo siento, además
de unas ganas de salir
corriendo hasta donde estás,
fin del mundo, en ti vivir.
¿Pero que estoy yo diciendo?
Si el fin del mundo me está
desde hace rato siguiendo.
—¿No ves que en él vives ya?
Esa pregunta con trampa
me la hace la vecina,
mientras avanza en la rampa
directito a la cocina.
¡Oh, por Dios! ¡La bruja es ella!
¡La que sabe de pociones!
A hechizarme la paella
irá sin contemplaciones.
—Abre los ojos, cariño.
¿De dónde viene esa voz?
—¡Qué pesadilla, mi niño!
—Sí, mi vida, un sueño atroz.
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Hastío Laboral ©
Poetry¿Estás cansado de la vida laboral? Pues ponle música a los problemas que te agobian y repite con una sonrisa estos tristes versos de un trabajador frustrado. Todos los derechos reservados, no se permite ninguna copia o modificación total o parcial...