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La hora menos esperada para Manuel, para su desgracia, había llegado, se encontraba a las afueras del gran edificio con letras grandes de decía “Dance Center Precisions” y el logo de una bailarina en una posición que no supo nombrar. Las puertas eran de un brillante cristal, tardo varios segundos en atravesarlas, por lo cual se auto-animo, diciéndose que se recompensaría con creces. Observo lo poco que había a su alrededor, solo eran pequeños marcos con fotografías de varias niñas –y uno que otro hombre- con trofeos, de lo que parecían competencias nacionales de primer lugar. Luego de ver varias se detuvo en una, era difícil a primera vista reconocerla, pero ahí estaba, era Gabriela, de maso menos 7 años, estaba con otras dos niñas, al aparecer llamadas Melia y Sara. La imagen de ella de niña le causo ternura, era exactamente igual salvo por unos cuantos detalles, su cabello llegaba hasta el hombro, en ese tiempo usaba copete que no era más que arriba de la ceja.

 Siguió con las fotos, para pronto detenerse en otra, también era de Gabriela, solo que un poco más grande, 9 años, estaba con las mismas niñas de la vez pasada y otras dos, llevaban un traje de los piezas rojo con encaje negro, la parte de arriba era un simple top que se agarraba de la parte de atrás con un corset, un short pequeño con bolado negro, moños del mismo color, la fotografía se titulaba “Pequeño Single Ladies” y debajo de esa se encontraba otra, de las mismas niñas en la misma posición, solo que la foto era más reciente, todas ya tenían 15 años.

―¿Te gusta lo que ves? ―pregunto una voz detrás de él. Sabia de quien era ese sonido, sin embrago, tuvo que voltear completamente para asegurarse de que era Gabriela, y así era.

―Hola―saludo él.

―Hola―pareciera que iba agregar algo, solo que no lo hizo. Después de un momento, frunció el ceño ―No pensé que fueses a venir, y menos con esa ropa―agrego, señalando su vestimenta.

―¿Qué tiene de malo? ― pregunto dudoso, observándose rápidamente. No veía el fallo a su pantalón de mezclilla gris, camisa con el logo de Superman y tenis un poco mucho gastado.

―Está bien lo que traes, pero… ―dudo en seguir, pero el la animo con un gesto con la cabeza―Tendrás problemas con el pantalón.

―¿Qué tipo de problemas?

―Emmh… tú sabes, al momento de estirarte no podrás hacerlo bien y te lastimaras.

―Oh… ―no supo que más decir, no traía más ropa en la mochila que traía con él, salvo por una botella de agua y su teléfono.

―Podrías venir otro día ―sugirió ella.

―No creo animarme otro día a venir― afirmo con una sonrisa, avergonzado.

―Mi primo te puede prestar algo ―dijo, después de un momento de observarlo ―Si, creo que te quedaran sus pantalones.

―Gracias―dijo el, mientras Gabriela lo guiaba por un pasillo del lado derecho de la entrada.

Bailando contigo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora