La larga mesa de roble estaba dispuesta una vez más para recibir a sus doce invitados.
Uno a uno fueron arribando y a cada que se presentaban, tomaban asiento en su respectivo lugar, pedían su trago a los sirvientes que por un instante se encontrarían allí, antes del inicio de la reunión y en silencio aguardaban la llegada de la cabeza de esa organización.
Eran sólo ellos pero, después de apenas seis grandes golpes, se los consideraban como los delincuentes más peligrosos y por ende, los mas buscados en toda Europa.
Sus crímenes ya cometidos, consistieron en asaltos a los bancos más importante de grandes capitales, como en Mónaco y Amsterdam, todo en un delicado y parsimonioso trabajo de meses que les salió a pedir de boca.
Tan solo de la pequeña isla, nido de famosos, empresarios y sede de la realeza más rica del mundo, salieron con más de veinticinco millones en sus bolsillos, entre joyas, dinero físico, obras de arte, reliquias invaluables de la realeza de antaño y una sensación de querer más.
Recorrieron luego, Abu Dhabi, Ibiza, Roma y Valencia, llevándose grandes botines pero siempre, lo que se llevaban consigo por sobre todas las cosas, eran las ganas de hacer más grande sus "negocios".
Y después de meses de planificación, rigurosos estudios de seguimiento y alguna que otra información conseguidas desde el mismo corazón de esas familias, estaban listos para dar un paso más allá en su vida criminal.
Todos prestaron especial atención al ver al rubio entrar. Detrás de él, venía su tan incondicional esposo, su único hijo y mayor orgullo, y al final se abría paso el guardaespaldas personal de estos tres, que daba miedo de solo ver la sombra de tan enorme sujeto.
-¿Están todos?
-Si, Lord Belier.- Dejó salir aquél griego que consideraban el "sucesor" del mayor.
-Comencemos entonces.
Shion tomó asiento a la cabeza de la mesa, su hijo y su esposo lo hicieron cada uno a su lado y Aldebaran se quedó bien detrás de aquél nombrado Lord durante su juventud.
-Dite Poisson. Lo llaman "Afrodita" pues es bellísimo el desgraciado, como pueden admirar. Hijo único, con el apellido Poisson, del magnate dueño de la empresa de diamantes más grande de toda Suecia. Estudia desde hace año y medio en el París I Pantheón-Sorbonne. Segundo en todas las clases de economía.
Mientras hablaba, varias fotos del joven rubio iban pasando por la enorme pantalla que había en el salón.
Había sido seguido en todo momento de su día, durante por lo menos, diez meses.
Fotos saliendo de su hogar, de compras, almorzando, llegando a su departamento de fines de semana, incluso fotos del menor en plena clase de contabilidad, cortesía de uno de sus compañeros, que lo hizo a cambio de varios miles de euros.
Uno de los allí presentes, sonreía levemente y se mordía el labio inferior a cada foto que veía del rubio.
Pero tan rápido como comenzó a mostrar esas fotos, comenzó a hablar de la segunda víctima.
-Camus Diamonds. Hijo único del economista más rico de toda París. Estudiante de tercer año de la misma carrera, Licenciatura en Ciencias Económicas. No es el más joven pero si el más avanzado en su clase, él es el primero en dicha comisión. También estudia en París I Pantheón-Sorbonne y es compañero de clases de Poisson, los días lunes y jueves. El desgraciado parece frío pero tiene un temperamento digno del mismísimo Hades, así que puede complicarse a la hora de mantenerlo quieto pero no es imposible doblegarlo.- Al igual que los momentos anteriores, varias fotos del pelirrojo se paseaban por las pupilas de los caballeros allí reunidos. Ninguno se inmutó al ver al joven galo, aunque a uno de ellos, los ojos le comenzaron a brillar sin que nadie lo notara, ni él mismo. -Su padre, Degel Diamonds, es el asesor personal de todos y cada uno de los máximos involucrados en la Unión Europea, de allí viene su fortuna.
Apagó la pantalla y de inmediato todos giraron hacía el mayor.
-Fortuna que caerá en nuestras manos apenas acabemos con esto.- Les dijo el castaño, mano derecha del rubio líder.
-¿Y quién será el agraciado que se los lleve?- Cuestionó rápidamente uno de los gemelos.
-Este trabajo no será algo de una sola persona, es demasiado arriesgado. Enviaré a dos de ustedes para hacerlo. Cada uno irá tras quién yo le asigne y apenas los tengan entre manos, les llamaré y les daré indicaciones acerca de los pasos a dar.
-¿Y quiénes serán, My Lord?- Insistió una vez más.
Shion y Dohko se miraron cómplices y después giraron sus ojos hacía todos en la mesa. El pequeño Belier, si bien no sabía quien secuestraria al sueco, sabía bien quien iría tras el galo y por que razón lo enviarían, por ende, ocultaba su maquiavélica sonrisa detrás de una copa de vino.
Los gemelos Gaminnorumn, los hermanos Askella-Nemea, el italiano Angelo Acubens, mejor conocido como "DeathMask", el español Armus y el menor de todos, el griego Mettaxas Mikaelis estaban con expectativas altas de ser los elegidos.
El joven hindú Vir Heze, quien completaba el equipo, quedaba descartado en dicha ocasión al ser yerno de Shion y Dohko Libe y, además, Mu no quería que su futuro esposo estuviera alejado de él y si les salía mal el plan, cosa poco probable, no lo quería envuelto en un gran escándalo.
-Angelo, cuando les digo que veo absolutamente todo lo que hacen todos, es porque es así. Te lo comías con los ojos, por esa razón, irás tras la Rosa de Suecia.- Le dijo con calma y una leve sonrisa, aquél a quien llamaban "Patriarca" en algo que comenzó como una broma y acabó con algo que era primordial a la hora de dirigirse al adulto de cabello amarillo.
-Perfecto. Esperaba que me notara.- Se puso de pie mientras acababa de beber su copa de brandy. -No puedo esperar a que llegue el momento de arrancar cada pétalo de esa florecita. Con su permiso, My Lord, empezaré a empacar lo que necesite para está increíble misión.
-Espera un momento, niño.
El peliplata así lo hizo, sin protestar ni nada, pues se sentía afortunado de tener semejante oportunidad y no se arriesgaría a perder haciendo una escena. Vio tranquilo a Shion y Dohko intercambiar algunas palabras por lo bajo, más luego el castaño sonrió y se dirigió a su segundo elegido.
-Mettaxas.
-Ustedes me dirán.- Les dijo sin despegar sus ojos de las gotas frías que caían por el cristal de su gintonic.
-Ve tras el francesito. No se te hará difícil "levantarlo", si lo abordas a la salida de su clase.
-Cumpliré sus órdenes al pie de la letra. No tendrán queja de mi en esta ocasión.- Les comentó ya fijando toda su atención en los mayores.
Dejó sobre un paño su transpirada copa y se dirigió hacia su compañero, quien le dió una palmada en el hombro y ambos se marcharon de esa habitación.
Apenas quedaron libres de la presencia de aquellos dos, los demás no perdieron tiempo en cuestionar, de la manera más civilizada y respetuosa posible, a sus superiores de la razón por la cual habían enviado al más sádico y al más impulsivo a llevar adelante tan gran golpe.
Los mayores sólo les sonrieron y se dispusieron a abandonar ellos también aquél ambiente.
-Es algo plenamente estratégico.- Se escuchó al pequeño Lord decir. -La rosa de Suecia entregará todo para salir vivo y en cuanto al francés... Pronto sabrán la razón por la cual Milo fue tras él. La sabrán en el mismo momento en el que él se entere.
A diferencia de los otros dos, se llevó su trago con él y dejó solos a sus compañeros, con la mente quemándoseles de no terminar de entender porque Milo había aceptado secuestrar a alguien que opondría la misma resistencia que él le pondría a llevar adelante el rapto.
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Secuestrado (Finalizado)
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
