Capítulo 2: Calvera, entre el amor y la muerte.
-Kardia es perfecto...- Murmuró pensando que nadie lo oiría, pero no fue así
-¿¡Te gusta Kardia!?
-¡Agatha!
La nombrada no evitó mostrar su sonrisa de satisfacción al descubrir en una situación tan vulnerable y personal al galo, pero más que de burla, era una sonrisa cargada de ternura, ya que era el primordial sentir que le provocaba ver a Degel demostrando finalmente su lado más humano, más privado. Le provocaba mucha ternura ver a Degel tan sensible y liberado.
-¿Cuándo llegaste?
-Creo que como media hora antes que tú si hablamos del sentido general de la pregunta, pero eso no es lo importante, supongo yo.
El francés la miró con algo de desconfianza, pero luego de unos segundos, se dio cuenta de que ella no llevaba malas intenciones para con él, después de todo, desde que la conocía, jamás se había portado de mala manera con él, por lo que rápidamente cambio su semblante casi asustado a uno cargado de ternura, casi parecido al que tenía momentos antes de que Agatha llegara. Ante ese cambio de postura, la mujer no dudo en seguir indagando en lo que le interesaba.
-¿Te gusta, verdad?
-Es un hombre muy apuesto.- Dijo casi con vergüenza mientras bajaba la mirada.
-¿Eso es un "si", entonces?
-Agatha...
-Ay Degel ¡Desde tu boda con Natassia que no veía esa carita de enamorado!
"Boda". Fue suficiente oír esa palabra para que el francés vuelva a tener ese serio y un poco frio mirar. Por suerte, la mujer se dio cuenta de su equivocación y simplemente le hizo un además con una mueca un tanto exagerada, más que nada para sacarle, lo más posible, la incomodidad o molestia que se pudiese estar generando.
-Está bien, no fue del todo una boda, pero no puedes negar que la querías.
-Hasta que supe que era la esposa-amante-lo que sea de Shijima. Apenas si supe eso, el único sentimiento que me provocaba era el de mandarla en barco a una isla en medio del pacifico, para poner a salvo a mi hijo.
-Tu sobrino, dirás.
Ahora sí que la mirada de Degel se transformó totalmente y nada de lo que Agatha hiciera lograba sacarle el mal humor que le había provocado. Ni cuando le pidió disculpas de manera directa, el pelirrojo no cedió ante esas palabras.
-Se que quieres mucho a ese niño y que es todo para ti. No debí haber dicho eso.
-¿Qué es lo que quieres, Agatha?- Cuestionó frío mientras tomaba asiento en una de las bancas dispuestas en el amplio jardín de aquel hotel.
-Volví por aquí porque sigo con pendientes de la empresa, y como recordé que hace ya semanas que viniste a ver a Kardia porque Defteros te lo pidió, me decidí a buscarte para ver si habías tenido algún avance con los planes. Si le hablaste de algo o pudiste tener algún avance de algún tipo con él o con su esposa.
Degel no respondió a sus palabras, simplemente se quedó sentado, con sus manos entrelazadas en su regazo mientras mantenía fijos sus ojos en la taza de café que se le había sido servida momentos antes cuando estaba en soledad. Agatha comprendía el porqué de ese silencio. El galo en su momento había estado muy enamorado de Natassia, tanto que no le importó que haya sido mandada por el psicópata de su bastardo hermano mayor, ni que estuviera embarazada de él le importó, porque la quería tanto que se sentía capaz de soportarle todo, pero cuando descubrió que a ella le importaba más todo el poder que pudiera conseguir uniéndose a alguien que le diera todo el dinero suficiente para estar segura.
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Secuestrado (Finalizado)
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
