Un joven y esbelto muchacho, de cortas y sedosas hebras rubias, zafiros del color azul más profundo que existía y con una enorme y confiada sonrisa, atravesaba las puertas de París I Pantheón-Sorbonne con la más grande convicción de que se convertiría en el mejor hombre de negocios de toda Europa.
Aunque podía notar que todas las miradas se encontraban sobre él por el hecho de que rápido había corrido la noticia y sabían que entre tanta "aristocracia", pues en ese momento aquella universidad era demasiado elitista, había un chico de orígenes muy humildes y que solo estaba allí gracias a que había ganado una beca completa para estudiar economía, no le intereso en lo más mínimo lo que de su persona se dijera o susurrara, porque él sabía bien su historia, las razones verdaderas por la cual había llegado tan lejos y sus ambiciones para el futuro, por lo que no dejaría que nada ni nadie se interpusiera en sus objetivos.
Su primer día lo transcurrió sintiéndose el rey del mundo, puesto que gozaba con lo que provocaba en todos aquellos jóvenes. Su soberbio porte y mirada algo altanera, hacia poner de malos humores a cualquiera que posara su mirar en él y aunque no entendía las verdaderas razones de eso, disfrutaba mucho lo incómodos que podía llegar a ponerlos.
Pero a pesar de todo eso, con el paso de los días, la llegada de ese joven fue olvidándose ya que a cada clase que transcurría, aquel griego demostraba que tenia mas que méritos suficientes para estar en ese lugar. Era inteligente, calculador, muy pensante en sus actos y además de que tenia un muy buen manejo del habla, desde el punto de vista que sabía que decir y cuando y como decirlo, por lo que fácilmente se despidió del apodo del "humilde consentido" por haber llegado becado, pero automáticamente se ganó el nuevo apodo de "casanova" porque no había muchacha que se le resistiera cuando se les acercaba con mas intenciones que las de una simple conversación.
Las amistades que rápidamente se había hecho, por las mismas razones de saberse suelto, divertido y acabando por ser el alma de las fiestas, siempre se reían de él al verlo llegar del brazo de una chica a alguna fiesta pero al final de la noche se iba con otra muy diferente en todo sentido con la cual había llegado. Le decían que no iba a llegar muy lejos si seguía así y que tarde o temprano iba a tener que asentarse. El rebelde Kardia Mettaxas solo se reía y rechistaba por lo bajo, ya que poco le interesaba lo que sus amigos le dijeran, además de que llegaba a un punto en que le molestaba que se anduvieran diciéndole siempre esa clase de cosas, porque sentía que a la distancia sus padres lo seguían mandoneando y eso no le gustaba para nada, pero solo se limitaba a darles una sonrisa y un simple ademán para pedirles que no hablaran más de ese asunto.
De verdad pensaba que iba a seguir así durante toda su carrera universitaria y tal vez un poco más allá de esta pero todos esos pensamientos se vieron truncados cuando una mañana de abril entró apurado a su clase de estadística y del portazo que dio, logró sacar un buen grito de susto a una linda morena que estaba sentada en la primera fila del salón, leyendo tranquilamente y junto con ese grito también se ganó una mirada de enojo que rápidamente se suavizó cuando sus brillantes ojos topacio se enfrentaron a los grandes zafiros radiantes del heleno que a la vez le daba una sincera sonrisa llena de cariño.
-Lamento haberle hecho perder la compostura, bella joven, pero no di cuenta de la hora si no hasta que fue muy tarde.
-No te preocupes. Tu situación no es algo que no me ha ocurrido antes.
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Secuestrado (Finalizado)
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
