-¡Camus! ¡Camus mirá lo que tengo!
El pequeño galo hizo una mueca de asco al darse cuenta de lo que su amigo traía en sus manos y no dudo en segundo en hacérselo saber.
-Milo, eso es asqueroso.
-Es solo una ranita. Vamos, tómala que no te hará daño.
Camus dudó en tomarla pero después de breves segundos extendió sus manos para tomar aquel animal aunque rápidamente se arrepintió y devolvió sus manos atrás pero Milo ya había abierto las suyas y eso solo logró que el pequeño animal se le escapará de entre estas, saltando hacía un charco que se había formado cerca de los infantes y dando continuos saltos, se alejó de ellos.
-¡Se está escapando! ¡Vamos, Milo! ¡Tenemos que atraparla!
El pelirrojo se hecho a correr lo más rápido que pudo y no dudaba en tirarse a los charcos que se formaban, sin importarle que acabara cubierto de lodo de pies a cabeza.
A Milo, esa actitud tan diferente en su amigo le llamó un poco la atención pero rápidamente se olvidó de eso y, bajándose de la pequeña banca de mármol que estaba en medio del parador que los protegía de la lluvia, se puso a correr detrás suyo para ver si podía lograr conseguir lo que el francés intentaba hacer.
La energía que estaban gastando en esa infantil cacería, les llenaba de calor el cuerpo y por esa razón, iban de una punta a la otra de la casa sin perder un solo segundo.
Rápidamente pasaban de están en medio del jardín a estar en uno de los rincones más alejados, cerca de la piscina, y en otro momento, ya estaban en la parte trasera de la mansión, donde la casa acababa pero comenzaba la basta finca arbolada que era un tanto más grande que la casa misma pero igual de bella como la antigua casona que con tanto esfuerzo, Calvera Mikaelis había logrado restaurar después de muchos años invertidos en dicho proyecto.
Se mantuvieron en esa tan particular actividad durante largo rato y cuando finalmente lograron su cometido, está vez, se fueron corriendo con dirección a la cocina, entrando a risas estruendosas por la puerta trasera de servicio y llamando la atención de todos los empleados que allí había, que sonreían al verlos tan entretenidos.
Pero la que no estuvo tan contenta fue la joven pelinegra, nana del pequeño francés desde sus siete meses de vida, que puso el grito en el cielo cuando los vio todos mojados y cubiertos de barro en todo el cuerpo.
-¿¡¡Pero que estuvieron haciendo!?? ¿¡Cómo se supone que acabaron así!!?
-Es que estábamos persiguiendo una rana y tuvimos que correr mucho para alcanzarla.
Shaina se sorprendió al escuchar eso de Camus.
-¿Una rana? Pero si a ti no te gustan. La última lluvia en París, corriste por toda la casa pidiendo que sacaran las ranas que se habían metido a la sala desde el jardín.
-Si, me dan algo de asco pero a Milo le gustan y como él es mí amigo, me gusta verlo feliz y por eso le ayude a atraparla.
A Shaina le sorprendió ver cómo Camus dejaba de lado sus miedos e inseguridades para poder acoplarse a Milo y así divertirse juntos. Camus, desde que empezó a desarrollar su carácter, siempre se había mostrado como un niño algo solitario y bastante desconfiado de todo aquel que no conociera, pero el día en que el pequeño Mettaxas llegó a su vida, se había transformado totalmente y ahora era un niño inquieto y lleno de energía, juguetón y sonriente. Era un niño común y corriente, como siempre debió haber sido, a pesar de tener sobre sus hombros, un apellido tan grande.
-Esta bien pequeños, no les diré nada porque veo que se han divertido demasiado pero lo que si les diré es que ahora mismo, van a ir al baño a darse una buena ducha caliente, ya que si se enferman, por largo tiempo no tendrán otro día de diversión como este.
ESTÁS LEYENDO
Secuestrado (Finalizado)
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
