Capitulo 30 || Fricciones y el descubrir que eso verdaderamente ocurrió.

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Defteros miraba serio la escena que se desarrollaba en mitad del jardín trasero. Su mano derecha golpeteaba con insistencia el borde cromado del barandal de aquel pequeño balcón donde se encontraba, mientras que su izquierda hacía lo mismo, pero contra el cristal de la copa en la que en ese momento estaba bebiendo brandy.

La historia de Degel y Kardia lo tenía muy pensativo, sobre todo por el hecho de que él había sido el primer causante de todo eso sin quererlo y pensar que tuvo un final tan amargo por un poco de su culpa también, no le causaba tristeza, pero si un malestar enorme, porque ahora sentía que les debía un favor a esos dos para tratar de enmendar el daño.

-Demonio.

Apenas si giró su cabeza, para mirar sin ganas a aquel que había capturado su atención. Un simple "borrego" fue lo que dijo para después volver inmediatamente su vista hacía donde la tenía momentos atrás.

-Estás un poco más diferente a la última vez que te vi.

-Y tú estás más gordo.

Shion lo miró de muy mala manera. Su físico nunca le importó ni era algo que le hiciera mucho daño si alguien le hacía notar que había subido un poco más de peso, pero el tono en que Defteros se lo dijo le causó demasiada molestia y unas enormes ganas de golpearlo, pero se contuvo ya que sabía que un pleito más era lo que menos se necesitaba ahora.

-Dohko y yo seremos abuelos.- Soltó para tratar de iniciar una conversación un tanto despreocupada, aunque no le acabó por funcionar.

-¿Y esa es la razón por la que engordaste tanto en el último tiempo? Aunque creo que no es excusa ni nada parecido, porque a Dohko lo notó más pequeño que la última vez que lo vi, pero no creo que sea porque serán abuelos, o porque se han hecho cargo de todos estos niños o por lo que sea.

-¡En serio te digo que voy a tirarte de aquí si sigues comportándote como un idiota y diciendo una estupidez tras otra!

-Tú eres otro al que le faltan por lo menos diez años para hacerme algo.- Le comento mientras se reía mordaz de lado y dejaba ver uno de esos colmillos filosos y en extremo blanco. Defteros estaba orgulloso de tener esa sonrisa casi de inframundo, que, combinado a su personalidad, su forma de expresarse y demás, solo reforzaban aquel sobrenombre de "demonio" que se le había dado y que él mismo le hacía honor a cada segundo que podía. -El único que logró hacerme algo, no le salió como lo planeó y acabó muerto. Yo me lleve el rasguño también, pero no fue lo suficientemente fuerte como para arrastrarme al infierno con él.

-No te arrastró con él, pero si se llevó uno de tus riñones y tu bazo.- Le comentó un recién llegado rubio, que se les unía en aquel sitio.

-Pero nada más de que preocuparse, si al final, aprendí a vivir sin eso.

Miró a Hasgard y casi deja salir una carcajada por dicho comentario, pero no lo hizo y de a poco el ambiente se volvió a poner algo tenso, ya que los tres llevaron sus miradas hacía donde el primero de ellos estuvo observando fijamente durante largo rato.

Albafica se notaba bastante molesto, pero hablaba lo suficientemente bajo como para que aquellos que los observaban a lo lejos, no lo oyeran, mientras que Degel, aunque les daba la espalda, no se sentía ajeno a aquellas miradas curiosas.

-¿De qué creen que están hablando?

-Creo que esa pregunta se responde sola, Hasgard. Kardia le dejó un enorme mordisco en el cuello, al menos en lo que se ve, porque si se quitara la ropa, se vería mejor lo que le hizo y donde se lo hizo.

-Menos mal que no tendremos el honor de ver esa imagen.

-Pero nos lo podemos imaginar, borrego, después de todo, yo ya les mostré en su momento lo que Kardia es capaz de hacer en esa situación.

Secuestrado (Finalizado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora