"Mí adorado, perfecto, hermoso y amado cubito de hielo parisino:...
¿Acaso ese no es un apodo algo largo y demasiado meloso? Tal vez lo sea, pero ya sabes, mí amor por ti me provoca comportarme de esta manera. Nunca pude siquiera imaginar que podía llegar a ser tan "meloso" hasta que te conocí. Ya te he sido sincero mil veces en este asunto y supongo que ya te habré dejado demasiado bien en claro que a Calvera jamás la he mirado como te miró a ti y hasta jamás me han dado estas locas ganas de siempre abrazarla y besarla todo el tiempo, como cuando te veo a ti.
Si fuera posible, estaría todo el tiempo sobre ti, besándote, acariciándote, abrazándote y mimándote, pero me duele tanto saber que todos esos deseos se tienen que ver detenidos en el tiempo hasta que podamos escondernos de los ojos curiosos que todo el tiempo nos acosan.
Se que Shaina sospecha algo, sé que también lo sabes y aun así sigues a mí lado, tomándome de la mano y demostrándome que me amas tanto o más de lo que siempre me dices. Siento que tu llegada a mí vida ha sido lo que necesitaba para, finalmente, ser sincero conmigo mismo.
Me duele que me oigas una vez más decir esto, pero es en parte realidad. Amo a mí esposa, la adoro con toda el alma, pues ella me dio grandes alegrías durante nuestro noviazgo y luego me entregó el regalo más bello e importante que alguien pudo haberme dado, que sabes bien que es Milo. Así y todo, más allá de todo lo maravilloso que ha traído a mí vida, me doy cuenta de que jamás pude ser del todo feliz, ya que no pude mostrar mí verdadero ser a nadie, ni siquiera a mí mismo, y estoy casi convencido de que esa ha sido la razón por la que me la había pasado tan de mujeriego mis primeros años universitarios y porque cedí tan fácilmente a mí inmenso cariño repentino hacía Calvera. Si lo pienso bien y de manera detenida, siempre estuvo en mí y entonces siempre me negué rotundamente a aceptarlo, ya que fui criado con ese pensamiento de "Ya pasara. Es solo una fase", y creí que se me "había pasado", cuando me casé con mí esposa.
Viví feliz y tranquilo con esta vida, con esta perfecta y repetitiva vida, olvidando mis verdaderos sentimientos y enterrándolos debajo de cientos de momentos de verdad felices, pero formado sobre una mentira.
Porque eso es lo que fue. Una mentira.
Lo repito, amo a Calvera, aunque la haya perdido para siempre hace unas horas, la sigo amando y la amaré eternamente. No puedo explicártelo, es difícil, pero ya sabes lo que dicen. Cuando se siente, no hace falta entender.
Y esa última frase, es lo que me lleva directamente a ti.
Apenas te vi, lo sentí y ya no quise entender más.
Apenas te vi bajar de tu coche, con tu cabello brillando a más no poder, como queriendo robarle el lugar al sol, con tu piel blanca rivalizando con la nieve más pura, tu porte soberbio y elegante a la vez y por sobre todas las cosas, esa seriedad de hielo, que parecía inquebrantable solo hasta que una tímida sonrisa se escapaba de esos finos labios que se me antojaban a cada segundo más, ya que te veía prohibido e inalcanzable y eso solo me hacía desearte todavía más.
Cuando me confesaste lo que sentías, acepto que pude haberme visto algo shockeado al comienzo, pero eso solo fue porque no podía creer lo que había provocado. Haberme callado mis sentimientos durante tanto tiempo, más que hacer fuerte mi decisión de tenerte a mi lado por el resto de mi vida, hizo más fuerte y más grande tu sufrimiento por no saber que eras correspondido en absolutamente todo lo que sentías.
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Secuestrado (Finalizado)
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
