9. Puede Ser.

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Una joven de aproximadamente catorce años caminaba alegremente por los senderos del pequeño pueblo granjero en el que vivía. Tarareaba una canción, mientras cargaba en su espalda a una niña peliplateada de unos seis años que se encontraba profundamente dormida, a su lado caminaba otra chica de uno trece años, de cabellos morados y rayas color menta y ojos azules.

—¿Qué te pareció Trixie? — Inquirió la mayor con una sonrisa.

—Linda. — Respondió con desinterés metiendo sus manos en las bolsas de su pantalón. —¡Ella será mi futura esposa! — Exclamó con un brilló en sus ojos.

—Pedófila. — Murmuró reprimiendo la carcajada que quería salir por su garganta. —Eres siete años mayor que ella, ¡y ella es una niña inocente! Ni creas que dejaré que una pervertida como tu se le acerque más de la cuenta.

—¡Oh, vamos, Twilight! Seguramente de aquí en un par de años la diferencia de edades entre ambas casi ni se notara. — Se cruzó de brazos.

—Seguramente en un par de años, ambas tomaran caminos separados. — Replicó la peliazúl. —Además, aún es una niña, ¿cómo puedes enamorarte de una niña?

—Por su sonrisa y sus ojos. — Dijo, dejando a Twilight en estado de schok. —No quiero a un mujerón de revista. Quiero a una chica de buenos sentimientos, inteligente, independiente, valiente, y creeme cuando te digo que Trixie se convertirá en ese tipo de mujer.

—Las personas cambian. — Alegó la peliazúl.

—No los sentimientos, puede que la persona cambie, eso es algo que ocurrirá incluso a ti y a mi. Pero los sentimientos son parte del alma, eso jamás podrá cambiar.

Twilight abrió la boca para decir algo, pero decidió quedarse en silencio. Analizando las palabras recientemente dichas, negó con la cabeza mientras sonreía divertida.

—Tal vez tengas razón.

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Twilight cerró la laptop, dejando escapar un pesado suspiro. Sabía que Trixie le resultaba bastante familiar desde el primer día que la vio, pero no fue sino hasta algún tiempo después de trabajar juntas, que un vago recuerdo golpeó su mente.

Fue se mismo día en el que, en la noche fue al departamento de la chica, para hablar con ella y así poder comprobar si su hipótesis era cierta. Grata sorpresa se llevó, cuando Trixie le confirmó que, en efecto, ella también recordaba esa época, pero que no había logrado reconocerla.

—Pedófila. — Susurró mirando el reloj y comenzando a guardar sus pertenencias en su mochila. —“Al final el destino si existe, quizás ambas estaban destinadas a estar juntas.”

Termino de guardar sus cosas y se dispuso a salir de la editorial luego de terminar su jornada laboral, habían pasado dos días desde los eventos que dieron un giro a su vida. La peliazúl se emocionó al saber de la relación entre Starlight y Trixie, estaba segura de que la peliplateada haría muy feliz a su amiga y que Pinkie desde el cielo aprobaría tal relación.

—¡Twilight! — Escuchó una voz, seguido de unos brazos rodeándola en un apretado abrazo. —Hace algún tiempo que no te veía, ¿cómo estas?

Twilight volteó a ver a la persona a la cual pertenecía la voz, rápidamente sonrió al reconocer a la chica de cabellos fuego y lentes de sol.

—SpitFire, tiempo sin verte. — Dijo sin quitar la sonrisa. —He estado bien, poco a poco adaptándome a mi nueva vida. — Respondió con cierto aire de melancolía tras recordar sus años anteriores. —¿Qué tal los Wondercolts?

El Hilo Rojo. [Twidash]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora