4: The only Exception.

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Sabia que no debía hacerlo, jamás hubiera esperado esa respuesta, pero... acaso había opción?

Muy en el fondo sabía que esa no era la única salida, pero, quería que así fuera.
Y sucedió.
-por qué lo hiciste?-
-creo que ahora sé porque lo hice, y tenías razón, si es muy linda-
-dijiste que era solo una chica más-
-y fui un tonto al pensar eso.
Ella es como ninguna-
-y ahora estás aquí, sonriéndole de nuevo-
Tay tenía un conflicto en su mente... No, esta vez, y como pocas, no era un conflicto. Jamás habían estado tan de acuerdo con sus pensamientos (él y su alter ego).

La clase había terminado, el sol estaba a punto de ocultarse, pero ese no era impedimento para quedarse un rato más y disfrutar de la mejor compañía que podía tener. Hayley estaba acomodando unos archivos en el escritorio, y, como de costumbre, Tay se había quedado hasta el final esperándola. Ya habían pasado 2 días desde que discutieron, así que fue un fin de semana largo para Taylor.

-en serio no debes quedarte, no te preocupes- siempre solía decirle Hayley al chico. Era una linea que ya conocía perfectamente, puesto que solía ocuparla todo el tiempo, -no hay problema- siempre era su respuesta, y la seguiría siendo. A Tay no le molestaba "compartir" su tiempo con ella, al contrario, le encantaba, pero siempre se había preguntado si para ella era así, o lo de "no tienes que quedarte" era porque en realidad no quería estar con el...

Ahí estaba, sentado frente a ella, sonriendo como un tonto. Pero no era solo una de esas sonrisas que le regalaría a cualquiera (solo a la gente que le agradaba, ya que era un poco "amargado")
Mas bien, era la sonrisa mas sincera que podía expresar, (como la mayoría desde que lo supo) era una sonrisa con la que, sin decir ni una palabra, podía gritarle "te amo".
Tenia miedo de pensar en que ella lo sabia, pero quería creer que así era.
Últimamente había notado cada detalle de su ser, cada pequeña marca, cada gesto, todo. No podía evitarlo, y, sinceramente no quería no hacerlo. Ella era la única que lograba llamar su atención en todos los sentidos, solía ser muy distraído (todo el maldito tiempo) pero al estar con Hayley, todo cambiaba, puesto que no quería perderse ni una sola palabra que con su hermosa voz pronunciaba, le encantaba ver sus ojos brillar cuando hablaba de algo que le apasionaba, y era en los pequeños silencios que tomaba al respirar o al cambiar la idea donde solía pensar en como seria su vida si ella desapareciera; Odiaba hacer eso, pero era una de sus cualidades mas notables. -como si pensar siempre en lo negativo te llevara a algún lugar- solían decirle. La mayoría del tiempo estaba en un estado constante de tristeza, tenia una idea de la vida muy extraña. Solía decir "estar feliz te hace optimista, estar depresivo te hace ser negativo. Pero estar triste te hace pensar con claridad". Tenia sentido para él.
Pero esos pensamientos se veían eclipsados por la imagen que tenia enfrente, ese hermoso rostro le hacia olvidar todos sus problemas, le hacia creer que en realidad no tenia problemas... en ese momento, aunque fuera solo por un instante, podía presumir el hecho de ser feliz. -y... que tal te va?- interrumpió H los pensamientos de el chico sin saberlo, (y hasta cierto punto lo agradecía, ya que casi siempre esos pensamientos se convertían en una profunda depresión) -bien, no me quejo... aun- solía bromear de una manera muy tonta, -y a ti que tal te trata la vida?- era una pregunta muy recurrente, pero siempre le funcionaba para comenzar una conversación -pues un poco cansada, pero no es nada que no pueda resolver una pequeña siesta de 2 horas- exclamo con un tono vacilante -pero, fuera de eso, me encuentro bien-

-me alegro mucho- le respondió Tay. No encontraba otra cosa que decir, estaba un poco distraído, tenia la cabeza muy ocupada, y sus ideas estaban un poco desordenadas, pero todas tenían el mismo fin. Cuando por fin se armó de valor, y estuvo a punto de decir lo que quería, un recuerdo recorrió su mente de una manera fugaz. Trató de ignorarlo, sabia que lo tenia que dejar ir, pero en vez de eso, se aferró a el. Era una de sus memorias mas oscuras, pero que a la vez lo había mantenido a una distancia confortable, era sobre Lyndsey, una de las amigas de Tay de la ciudad donde vivía anteriormente, pero no solo era una amiga, era "la chica de sus sueños", el "amor de su vida". Recordó el hecho de que le gustara por 2 años, y que nunca pudo decírselo, recordó como se guardo todo lo que tenia que decirle todo ese tiempo, recordó todas las oportunidades desperdiciadas y las veces en las que creía tener el valor de decírselo, pero que nunca se materializaron por miedo, y cuando tuvo el coraje de contárselo, ya era muy tarde, pues ya tenían un año sin hablar, -no se, creo que no nos conocíamos tan bien- fue la respuesta que obtuvo. y tenia razón. No tuvo mejor idea que alejarse. Poco a poco, se distanciaba de ella, no quería aceptar lo que sentía por ella, tenia miedo de aceptarlo, de pensar en el rechazo, -que tonto-.

Pero esta vez era diferente, era mas el amor que sentía por ella que el miedo de aceptarlo. Estaba aterrado, si, pero quien no lo estaría al haberse enamorado de la mujer mas hermosa de todas. Esta vez lo haría bien. No le importaba que ella no sintiera lo mismo, pero hasta en la caja de pandora había un rayo de esperanza, o al menos eso quería creer.

Dejo todo el miedo, todas esas malas experiencias y todos sus pensamientos negativos, logro dejar el pasado atrás y, tomo valor de los espacios vacíos de su corazón. -Hayley, tengo que... tengo que decirte algo-. trato de no hablar rápido, pero estaba muy nervioso. A pesar de eso, continuó, no quería ser tan directo, pero no sabia como hacerlo, no tenia mucha experiencia en ese tipo de situaciones... Y aunque creía haberlo dejado a un lado, tenia miedo, -gran combinación- .
Los nervios le hacían que le temblaran las rodillas, y que el pecho le doliera. Podía sentir como latía su corazón de una manera muy fuerte, como un tren pasando cerca de el, su respiración se volvió rápida y complicada, pero inhalo muy profundo y continuo hablando. -es algo que tiene tiempo que quiero decirte, que necesito decirte...-

-¿te amo? no, es muy pronto, se que lo haces, pero así no se deben hacer las cosas- se interrumpió a el mismo dentro de su cabeza.

-no se, creo que no nos conocíamos muy bien- fue la respuesta que obtuvo, fueron esas palabras las que le hicieron pensar que no volvería a querer a nadie. Lyndsey después de 2 mese de haber conocido a Taylor, había tenido una relación con uno de sus compañeros, su mejor amigo cambiaba de novia cada 3 semanas, las parejas estaban juntas por 1 mes, se dejaban y continuaban sus vidas como si nada hubiera pasado. -¡eso no es amor!, Tay veía a su alrededor todos esos sentimientos vacíos, y en su mente adolescente se hubiera conformado con eso creyendo que era lo que quería.

-that was the day that i promised, i'd never sing of love, if it does not exist- solía cantar después de explorar en su mente y encontrarse con esos recuerdos. Esa canción le encantaba, pero solo podía encontrarle significado a ese verso. 

Pero no se puede vivir atascado en el pasado, no podía seguir creyendo que estaba contento con su soledad, y creer que nadie valía correr el riesgo, pero en algún momento tenia que llegar esa persona...

-well, you are the only exception-

Before The Smile (:Donde viven las historias. Descúbrelo ahora