Rubén:
-¿Q-qué cosa?.
-L-lo que pasa...es que tú...
Mi miro cómo si no le salieran las palabras, escondió su cabeza en mi hombro, le acaricié el pelo, volvió a mirarme y su sonrojo seguía.
-¿Tú...?
-Nada, olvídalo.
-¿Seguro?.
-S-si, ¿Volvemos a dormir? Me está...agarrando sueño.
-...Si.
Mangel me agarro más fuerte de la cintura, sentí cómo me sonrojaba, él se durmió a los minutos; no dejaba de pensar en lo que me quería decir Mangel, ¿Hice algo malo...? No...él estaba sonrojado, será que...
¿Está enamorado de mi?.
No, es imposible...¿O no? No lo sé, últimamente ha estado más cariñoso conmigo pero seguramente es porque estoy mal y sabe que necesito cariño y apoyo, eso creo.
Las horas pasaban y no podía dormir, no dejaba de hacerme preguntas y tampoco de mirar el techo, trataba de buscar las respuestas a mis preguntas, ¿Hice algo malo? ¿Por qué estaba sonrojado? ¿Por qué no me lo dijo? ¿Se habrá arrepentido de haberme dejado mudarme a su departamento? ¿Mis padres me descubrían? Y más preguntas sin respuesta, deje de mirar el techo y miré a Mangel, duerme como un ángel. Mi mirada se dirigió a sus labios, quería besarlo, sentir esos labios nuevamente. Me acerqué lentamente, tratando de que no se despertara, nuestras respiraciones se mezclaron, mi corazón a punto de estallar, le di un pequeño beso, al separarme se le formó una sonrisa, ¿Está despierto? Por suerte no, se me formó un leve sonrisa, al fin sentí esos labios carnosos de nuevo, ahora si podré dormir, creo.
-Rubiuh...despierta.
Abrí los ojos y me encontré con la persona más bonita del mundo, formando esa sonrisa. El beso...me sonroje al recordar eso, espero que no lo haya notado.
-Rub, ¿Tienes fiebre? Estás rojo- otra vez se dio cuenta.
-¿E-eh? Ah, n-no, estoy bien...-cubrí mi rostro con mis manos.
-No te cubras, que te ves tierno rojo.
-C-cállate- quitó mis manos de mi rostro.
-¿Y si no quiero?- dijo acercándose demasiado, cómo para darnos un beso, mierda Rubén, dejar de pensar en eso, quería besarlo de nuevo pero no puedo ya que está despierto.
-S-si no te callas, no saldrá ust por un mes- al oír eso se alejo y puso cara de tristeza.
-¿Qué? No, por favor, todo menos a mi pequeño- fingí estar enojado y crucé los brazos- ¿Me perdonas?.
-Hmm...no- quería hacerme el difícil pero él sabe mis puntos débiles, se puso encima mío, agarró mis manos y las entrelazó con las suyas poniéndolas casi a la altura de mi cabello. Me miro por unos segundos y me beso la nariz, y mi cara ya estaba ardiendo.
-¿Y ahora?.
-Ño- me miro con tristeza pero luego puso una sonrisa de malvado, ¿Qué hará? Sin decir nada empezó a hacerme cosquillas.
-¿Ahora si me perdonas?- dijo mientras nos reíamos.
-jajajajaja s-si jajaj te per- jajajaj ¡basta Mangel!- puse mi mano en si mejilla y se detuvo, trataba de recuperar el aire. Cuando al fin lo recuperé, Mangel puso su mano en mi cintura y se acercó hasta juntar nuestras frentes.
-Me encanta tu sonrisa.
Me sonroje nuevamente, él se rió por eso, cuando dejo de reír cerró los ojos y se acercó a mis labios, espera...¿Qué? ¿Entonces él está...? Nuestros labios apenas se rozaron y por desgracia sonó el timbre, Mangel dijo algo que no pude entender, se quitó de encima mío y se fue a abrir la puerta mientras yo me levantaba.
-¿Ustedes? ¿Qué hacen aquí?- dijo enojado, ¿Quiénes vinieron?.
-¿Y qué te parece? Vinimos por el asqueroso- esa voz...mi madre...ay, no, no, no, no, esto no está pasando, dime que es una pesadilla. Me puse detrás de la pared para escuchar más, mierda, mierda, tengo mucho miedo.
-Para que sepan Rubén no está aquí.
-¿Estás seguro?- mi padre...que no le haga daño a Mangel, solo eso pido, asome un poco la cabeza y vi a mi madre estaba sacando algo de su cartera, saco su móvil, empezó a teclear y se lo pasó a Mangel.
"-Rubelangel.
-¿Rubelangel? Me gusta- miro hacia la cámara- rubelangel es real- sonreímos."
El directo.
Mierda, sabía que esto iba a pasar tarde o temprano.
-¿Estás seguro que no está? Ya no importa, sabemos que está aquí, así que ¡muévete!.
-¡No lo haré!.
Vi cómo mi padre golpeaba a Mangel en la mejilla provocando que se cayera y se diera un golpe en la cabeza contra la mesa, mis ojos se abrieron como platos y en un segundo se cristalizaron, miré alrededor para ver dónde esconderme pero no podía dejar a Mangel así.
-Vaya, vaya- mierda, demasiado tarde- miren a quién tenemos aquí, al más cobarde de este maldito mundo.
No quería verlos, tenía mucho miedo. Mis lágrimas no tardaron en salir.
-Ohh ¿No vas a vernos? Bueno, tú te lo buscaste, te haré vernos- dijo con mucho odio.
Mi madre me agarro del cuello con ambas manos, me miro con mucho odio, yo no hacía nada más que llorar, ¡es lo único que puedo hacer en esta maldita vida!, mi madre apretó sus manos y me clavo sus uñas, duele mucho y Mangel no está aquí porque creo que quedó inconsciente mientras que mi padre solamente me miraba cómo deseando que me muera.
-¿Con qué te quedaste con tu noviecito? Dios Rubén, sin nosotros no vales nada- sentía cómo se me acababa el aire- corrección...no vales nada desde que naciste.
Cerré los ojos, ya no aguantaba más, necesitaba aire- ¡M-Mangel...!.
