Toda la casa estaba adornada con objetos navideños. Mi madre, había comprado todos lo necesario para pasar una excelente navidad y mi pequeña familia fue llegando en la tardecita, mis abuelos, mi hermano y mi tío, al cual odiaba rotundamente. Risas y mas risas, como si todo estuviera bien, todo lo que sucedió en un año ésta noche lo solucionaba. Era... como pasar la escoba. No entendía como todos mis estúpidos familiares lograban olvidar todo por festejar una fiesta que no nos pertenece, siempre me preguntaba, ¿qué tan farsantes son?, no me cabía en la cabeza la idea de olvidar las cosas malas que algunos de ellos me hicieron pasar, pero, lo que más odiaba sin duda, era eso, la falsedad, no podía tolerar ver en todos sus asquerosos rostros una sonrisa que significaba otra cosa, tomé cartas en el asunto. Mi ira aumentó, el odio me controló y la paciencia me guió, un plan tan enfermizo y extremo que prefiero guardármelo. Era el momento perfecto, no éramos más de seis y uno por uno fueron dejando vacía las sillas, tengo que admitir, la muerte de mi estúpido tío, tras dejar su garganta a medio abrir y ver una cascada de sangre caer, me sacó hasta una sonrisa, nunca había sentido tanto placer, ¡majestuoso!, el color de su sangre al teñir el piso del baño. En distintas habitaciones borré la falsa sonrisa de cada uno de ellos, ahora las otras cinco sillas están vacías y por supuesto la mía no, echar a perder toda esa comida ¡si que era un delito!
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Sin Conexión
RandomDiez relatos breves que ninguno tiene que ver con cualquiera de los otros. Psicológico, ciencia ficción, realista y suspenso son los géneros que este libro contiene, relatos que llegan a expresar el amor, como el odio mas poderoso dentro de un simpl...
