Capítulo 14: "Confesión"

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Narra Casey

Las terapias en realidad no son tan malas como creí, quiero decir, sí se vuelven algo tediosas pero no es nada del otro mundo.

Yo recibo terapias para no tener el yeso por varios meses como dijo la doctora, si no 1 mes solamente.

Claro, todo eso sucedería si las terapias dieran resultado positivo, no quiero ni imaginarme que todos los días que vengo aquí son tiempo perdido si no llegara a funcionar.

Son de lunes a viernes, 2 horas, la primera hora solo me hablan y me dan ánimos para seguir adelante, y la segunda hora son ejercicios para caminar.

En fin, luego de mi primera terapia el día de hoy salí al estacionamiento para esperar a que Tony me buscara y me llevara a casa, como me dijo que haría.

Mi teléfono suena y me resultó un poco raro ver el nombre de la persona que me llamaba.

-¿Papá? -Hice una pausa-¿Qué pasa?

-Lo siento hija, pero Tony no podrá ir a buscarte, me llamó para decirmelo, no me dijo el por qué, anda un poco raro últimamente, ¿sabes qué le pasa?

Empecé a pensar en qué le puede estar pasando a mi primo para actuar de esa manera, pero no se me ocurría nada.

-¿Entonces qué hago para llegar a casa? -Revisé mi bolsillo-No tengo dinero para pedir un taxi.

-Casey, te he dicho mil veces que debes llevar dinero contigo siempre que salgas por emergencia..-Lo interrumpí-

-Papá, ahora no tengo ganas de discutir y menos por teléfono, ya veré que hago, llamaré a alguien para que me lleve y ya está, nos vemos en casa.

Iba a decirme algo pero colgué el teléfono.

Llamé a Kyle y llegó muy rápido al hospital, en el camino estuvimos hablando sobre la pelea que tuve con papá sobre mantenerme distanciada de Jayden, y también sobre el comportamiento raro de Tony.

-Casey, te quiero, pero tú, yo, y todos sabemos que no podrás estar lejos de Jayden. -Dijo Kyle mirándome a los ojos por unos segundos.

-Lo sé, pero tendré que hacerlo, mi papá fue muy claro, y si me ve cerca de él no solo me matará a mi, si no a él también.

Estacionó el carro al frente de mi casa y mientras me bajaba le di las gracias por haberme traído.

Abrí la puerta de la casa y miré por la sala, mi papá se había quedado dormido en el sofá de la sala, no me molesté en decirle que había llegado, seguía un poco enojada con él, sabía que no podía estar enojada con el toda la vida, pero el sentimiento de rabia no se me iba, qué más podía hacer.

Fui a mi cuarto, me cambié la ropa poniéndome el piyama, y me acosté en la cama.

Me puse a pensar en lo ocurrido con Tony, ¿Y si no quiso buscarme por lo que le dije en la mañana de que teníamos que hablar y el se puso raro? ¡Claro! Seguro lo hizo para evitarme.

Pero, ¿Por qué no me lo quiere contar ahora? ¿Ahora hasta me va a evitar para no decirmelo? Esto tiene que acabar.

Sea lo que sea mañana me le enfrentaré y me tendrá que decir qué es eso que tanto oculta de una vez por todas.

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Sonó el despertador. Me alisté lo más rápido que pude para poder llegar temprano al instituto, bajé a desayunar y me fui directo al instituto, no me percaté si mi papá estaba en la cocina o no.

6 Meses para el objetivoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora