4

521 67 13
                                        

—¿Entonces si irás?

—¿Puedo llevar a mi hermano?

—¡Sería genial!

Namjoon alzó su mano para chocarla con Jin.

—¿Nos vamos pequeños?

—Si—contestaron los dos a unísono excepto Jungkook que en ocasiones la timidez le ganaba.

—¿Seguro que tus padres te dieron permiso?

—Si, señora.

Caminaron a la camioneta que los llevaría a la casa de Namjoon. Los tres se sentaron en la parte de atrás apesar de que el menor se interponía para poder estar a un lado de Jin, él lucia bastante feliz. En el trayecto pusieron un poco de música y para sorpresa de Namjoon su amigo se unió a su canto.

La madre se dedicaba a manejar y reír de las ocurrencias de los menores. Y ya que veía tan feliz a su hijo con sus nuevos amigos como cualquier mamá quería conocer más de ellos.

—Y Jin ¿cuantos años tienes?

—10 años, en diciembre es mi cumpleaños y mi hermano tiene 5 años su cumpleaños es en septiembre—respondió educadamente lo cual le daba un encantó, pensaba la señora.

—Son muy jóvenes para estar solos tanto tiempo— sonó preocupada. —¿Tus padres a que se dedican? Nunca los he visto con ustedes en el parque.

El rostro de Jin cambio radicalmente. No podría decirle que su mamá probablemente bebía 2 botellas de whiskey al día o que su padre estaba tan ocupado con su otra familia e trabajo que casi no solían verlo y una nana se ocupaba de ellos. Pasó saliva con trabajo lo cual Namjoon se percató.

—Mamá es mi amigo no lo quiero perder— cruzó miradas con ella por el retrovisor.

—Tienes razón amor, ya tendremos tiempo de conocernos— sonrió cálidamente aunque Jin no podía verla el tono de su voz lo tranquilizó.

—Wow...— Jungkook había emitido por primera vez un sonido desde que subieron a la camioneta.

Veía por la ventana del lado de Namjoon, los imponentes edificios se alzaban como rascacielos dejándolo con la boca abierta,  a pesar de que el viviera en un lugar igual de grande.

—Es como un laberinto enorme— se dirigió a Jin.

Todos emitieron una risa. Al bajar de la camioneta los tres pegaron un brinco. Namjoon se encargó de ser el guía a la puerta de su departamento.

—¡Que bonita!

—Gracias, Jungkook— respondió Namjoon.— ¿Quieren jugar?

—Si, vayan mientras les preparo la comida— les animó la señora.

Su tarde pasaba rápido mientras jugaban videojuegos por que a Jungkook le encantaban pero en cuanto se aburrió el pequeño propuso jugar a las escondidas.

—¿Listos? ¡allá voy!

Jungkook corrió directo a la cocina donde estaba la mamá de Namjoon, hizo un gesto cubriéndose los labios haciendo que esta sonriera.
Jin se dirigió al final del pasillo sin encontrar un escondite, así que entró a una de todas las puertas en cuanto escuchó a su amigo gritar, procuró cerrar con cuidado para que la puerta no emitiera ningún sonido; al girarse vió que era un estudio.

Seguramente es de su padre.

Pasaba tratando de no hacer mucho ruido, se agachó detrás de un enorme sillón y un librero quedo a su lado derecho. Fotos de Namjoon de unos años atrás le provocaron ternura hasta que sus ojos se posaron en otra que le hizo contener la respiración sin darse cuenta. Tomó el marco que protegía la foto, donde tres personas mostraban un enorme sonrisa. La mujer de hermosa sonrisa portaba un vestido blanco que brillaba tanto como la felicidad en su rostro, un hombre con traje negro, cabello rubio parecía contemplarla, como al contemplar un cuadro de arte, y en medio de ambos un niño de cabello negro con hoyuelos sujetaba la mano de cada uno.

—No, no, no ¡no!

La puerta se abrió y apareció su amigo o mas bien el mismo niño que sonreía en las fotos.

—¡Ja! te encontré, eres muy malo en este juego se supone que no tengo que saber en donde estas escondido— se acercó pero Jin seguía sin reaccionar.— ¿Estas bien?

Las manos del rubio temblaban aun con la foto en ellas.

—¿E-este es tu pa... Papá?— Namjoon prestó atención lo que tenía
en su posesión.

—Si. Fue en l...

—Nos tenemos que ir. Lo siento.

Apresurado pasó por la puerta gritando el nombre de su hermano mientras Namjoon corría detrás de él.

Jungkook se quedo de pie en la entrada de la cocina extrañado por la desesperación en la voz de su hermano.

—¿Hyung?

Este no dijo nada, tomó su mano y se dirigió al elevador el cual inmediatamente abrió sus puertas debido a que una persona iba saliendo.

—Hola, papá— saludó Jin.

—¿Papá?— Namjoon preguntaba desconcertado.

—Creo que eso te lo tiene que explicar TÚ padre.

El señor había salido del elevador y antes de que las puertas cerraran los hermanos Jung lograron escabullirse.

—¡Jin no te vayas!

—Adiós, Namjoon.

Tiempo después.

—¿Jin, te encuentras bien?

La voz de su amigo lo sacó de sus pensamientos.

—Si, Yoongi—fingió una sonrisa.

—Vas caminando como un maldito zombie.

—A tu edad no deberías de hablar con groserías.

—A mi edad no debería de hacer muchas cosas, como levantarme temprano, un niño necesita dormir para su desarrollo y aquí estoy en esta maldita escuela.

—Te dejaré pasar esta, por que tienes un poco de razón pero no eres considerado un niño a los 13 años.

—¡Yoongi Hyung!

La voz de Jungkook los interrumpió, corría directo a ellos, cuando los alcanzó respiró pausadamente. Yoongi hizo una mueca y Jin sonrió enternecido.

—¿Que quieres, mocoso?

—No...—el pequeño se agachó tratando de recuperarse— se olvide de mí.

—Sabes que es raro que te guste cuando tienes sólo 8 años. Me da miedo.

—Oye no lo molestes—Jin golpeaba el hombro de su amigo— solo es un amor pasajero al rato ve Iron Man y se le olvida.

—A tu edad y ya me eres infiel— Yoongi tronó la boca para luego reírse debido a lo rojo que se había tornado el pequeño.

—Vamos a casa, Jk.





¿Les gusta la historia? 

Estoy poniendo todo mi heartu en ella.

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El Hilo RojoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora