Ian, me gusta ese nombre pero me gusta más esa voz.
Sonreí –un gusto conocerte.
–el gusto es mío y tienes una sonrisa hermosa.
–G-g-gracias.
–Hola –dijo mi mamá–vamos Keyla no queremos que Tyler se coma toda la pizza.
–Adiós, Ian.
–Espero que vuelvas pronto, preciosa.
–Ay dios, hija te dijo preciosa, que lindo chico–dijo mi mamá sonando como una adolescente loca
–Ay mamá él no sabe que soy ciega y si lo supiera no me volvería a llamar de esa manera.
–Bebé te he dicho que no te hagas menos por tu condición, eres hermosa y cualquier chico moriría por ti, asi que no digas cosas tan feas de ti y siéntate para que empecemos a comer.
Encontré mi silla y me senté.
–Ty creo que tendrás que ser un chico malo, el mesero estaba hablando con tu hermana y se veía muy interesado.
Escuche como Ty se ahogaba con la pizza–¡Qué! No puedo dejarte sola porque todos los chicos de este restaurante se te tiran encima, Dios hermanita, creo que tendré que estar siempre contigo.
Me reí–Tonto, él sólo quería saber cómo me llamaba y ya no seas tan celoso, estoy segura que alguna chica de este lugar debe de estar viéndote a ti y yo no puedo hacer nada.
La risa de mi hermano sonó demasiado duro para mi gusto–Te digo algo–se acercó a mi oído y me dijo–Una señora de unos 50 años me está haciendo ojitos y me tiro un beso.
Mi mamá escucho lo que Tyler dijo y empezó a reír como loca–Tyler deja de decir esas tonterías.
–Perdón señora Amanda por decir la verdad–Mi hermano sonaba como todo un chico elegante
–Tyler no me saques la lengua y no me digas señora Amanda, me hace sentir como una anciana de 80 años–le dijo mi mamá.
Ellos siguieron peleando por un rato y yo seguía comiendo pizza y pensando en Ian. Será que si él sabe que soy ciega seguirá pensando que soy preciosa, será que nos volveremos a encontrar. Tal vez él este en el mismo instituto que yo.
Estaba tan metida en mis pensamientos que no me di cuenta que mi mamá me estaba hablando, solo me di cuenta cuando mi mamá me toco el hombro.
–Marte llamando a Keyla, ¿me escuchan?
Me reí por lo que dijo mi mamá y le seguí su juego–Keyla reportándose a la base, cambio. –Hice el sonido que hace los radios.
–Keyla, nos tenemos que ir, cambio y fuera– mi mamá hizo otra vez el sonido y escuché como mi hermano se reía–Mesero–Gritó mi mamá
–Sí, señora–Dijo la voz de una mujer, ¿Dónde está Ian?
–Me podría dar la cuenta, por favor.
–Si claro en un segundo se la traigo– escuche los pasos de la mujer alejarse
–Awww mi hermanita esta triste porque su querido mesero no volvió–dijo mi hermano en tono de burla
–Cállate tonto– le dije–no es mi mesero– y le saqué la lengua.–Aquí está su cuenta señora y esto es para su hija, Ian lo dejó antes de irse– me dejó algo quiero saber qué es
–Gracias–dijo mi mamá–Vamos Keyla–sentí como agarraba el brazo para ayudarme a ponerme de pie. Agarre mi bastón y empecé a caminar
–Dame mamá quiero ver que le dejo el idiota ese a mi hermana.
–Tonto dame eso es mío– le dije a mi hermano y estire la mano para que me lo diera, sentí un como dejo un papel en mi mano–Mamá ¿Qué es?
–Es un pedazo de papel con su número de teléfono y abajo dice “llámame preciosa” y una carita sonriente.
Me dejo su número que bien, bueno hay un problema yo no tengo teléfono pero mi mamá sí y ella me ayuda para mandar mensajes y llamar a los demás entonces creo que ella me podrá ayudar para escribirle a Ian –Mamá dime que me vas a ayudar a escribirle a Ian.
–Claro que sí, el chico me agrada, pero creo que podemos conseguirte un celular, he visto que en la televisión anuncian un teléfono especial para personas como tú–Mi propio teléfono, eso sería perfecto podría hablar con mis amigos sin ayuda de mi mamá
–¡Eso sería perfecto! Así no tendría que molestarte para que les envíes mensajes a mis amigos.
–Y tendrías como comunicarte conmigo en caso de que necesites algo y creo que ahora lo necesitas más porque dentro de 3 días vuelves al instituto y necesitaremos comunicarnos porque aquí no está Alice para ayudarte–hizo una pausa–Vamos, entra en el auto.
Si, definitivamente necesito un teléfono, tengo que ir a un nuevo instituto donde no conozco a nadie y donde voy a ir a una clase especial porque no puedo ir con los demás y tengo que comunicarme con mamá y aparte quiero hablar con Ian y con Alice. Mi mamá arrancó el auto.
–Mañana podemos ir a conseguir ese teléfono, creo que Ian puede esperar.
–Ya dejen de hablar del mesero, me voy a poner celoso, porque mi colochitos le está dando más atención a un chico que a mí.
–Tonto yo te quiero más que a cualquier mesero con voz linda– le dije y le busqué su mano para agarrarla, el entrelazo nuestro dedos.
–Te quiero hermanita.
***
Después de un rato mi mama paró el auto y me dijo que habíamos llegado, me ayudó a bajarme y me llevó a mi habitación y me dio una pijama para que me cambiara, me dijo que se iba a cambiar y que se iba a dormir, porque mañana tendría que presentarse en su trabajo y después me llevaría a conseguir mi nuevo celular.
Me costó mucho dormir, porque solo pensaba en la voz de Ian y me trataba de imaginar cómo era porque no pude tocar su rostro para identificar sus facciones.
Y por primera vez dormí pensando en un chico, me dormí pensando en Ian
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Oscuro
De TodoSuena cliché el dejar un hogar para viajar a un lugar nuevo, donde nadie me conoce. Suena cliché el que encuentre el amor en este nuevo lugar. Suena cliché el que tenga un hermano sexy. Pero saben qué no es cliché... Que yo sea ciega, soy una adol...
