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—¡No toques eso! Te vas a lastimar— escuché que gritaba mi mamá, me acerque a la cocina y ahí estaba mi hermana, como siempre, a punto de meter los dedos en el ventilador. Esa niña logra sacarme de quicio tan rápido, la tome de la coleta del pelo y me la llevé al patio a jugar.

—¿Por qué tratas de meter los dedos en el ventilador? Es muy estúpido— no me respondió; esperé un rato más y tampoco lo hizo; le pregunté otra vez y aún nada, no me respondió— okey, no tengo todo el día, hoy salgo con mi novio y no puedo perder mi tiempo con una idiota que no me responde.

Adoro salir con mi novio, obviamente, pero odio lo que pasó esta vez. Meter los dedos en el ventilador puede dolerte por las aspas; pero, ¿quién dice que al ventilador no le duele que le metan los dedos?

Relatos sinsentidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora