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Nunca creí en los zombies; todos mis amiguitos les tienen miedo pero para mí no son reales. Nunca antes los había visto en algo que fueran películas, pero ahora los tenía en frente, con la piel gris, pedazos de piel que se les salen, hay uno que no tiene un ojo, otros son rengos. No quiero que se me acerquen, no quiero que me toquen, si me muerden voy a ser un zombie también, si muerden a mi hermano, me voy a quedar solo y tal vez el me muerda a mí.

—¿Y, chicos? ¿Que tal estuvo el parque temático?

—Fue genial. Pero esta gallina se puso a gritar cuando entramos al cementerio maldito y tuvimos que irnos.— mi hermano nunca les tuvo miedo a los zombies, tal vez por eso no lo muerden. Los zombies son como perritos, se enojan cuando te sienten el olor a miedo.

Relatos sinsentidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora