Capítulo 3.

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—¿Cómo pasó? —el doctor Housepreguntó, caminaba seguido de su equipo y la doctora Blair.

—Se le cerraron las vías respiratorias, fue una reacción instantánea —explicó Chase.

—Eso significa que no es el corazón —reflexionó Cameron.

—Es el corazón —repuso la rubia con bastante tranquilidad.

—No, no lo es —Foreman negó con la cabeza.

Cameron se paró frente a Blair con cara de pocos amigos.—¿Qué te hace pensar que es el corazón? —le preguntó secamente.

—El cierre de las vías respiratorias fue instantáneo, lo que prueba que se trató de un mecanismo de defensa del sistema inmunológico. Como un acto desesperado, si te gustan las metáforas —respondió Blair, y dejó que Chase finalizará con la explicación.

—Normalmente las alergias producen soplos al corazón —Chase sonrió victorioso.

—Eso no es posible, la sala de resonancias esta limpia y esterilizada, no pudo haber sido una reacción alérgica —repuso la joven castaña.

—No esté tan segura, Cameron —interrumpió House la discusión entre los médicos.

—¿De qué habla? —la inmunológa ladeo la cabeza con confusión.

—Chase, ¿no mencionó que un paciente había vomitado ahí temprano?

—Si pero... ¿que relevancia tiene eso? —el aludido se mostró confundido.

—Vaya, enormísimo idiota, ni se imagina usted —respondió House rodando los ojos, para luego partir a la mayor velocidad que podía con su bastón directo a la sala de resonancias.

Su equipo lo siguió a prisa.

El nefrólogo se metió en la máquina de resonancia.

Blair, que parecía saber a donde quería llegar el antipático doctor, corrió a buscar una placa petri y un pañuelo, y se los entrego a House.

—Muy bien señorita Blair, actúa rápido —la felicitó, aunque sin quitar ese sarcástico tono de su voz.

El nefrólogo se mantuvo unos minutos más allí, metido de cabeza en la máquina de resonancia.

Su equipo se encontraba muy confuso, sin entender porque estaba haciendo lo que hacía.

Aunque, bueno, la mayoría de las veces nadie entendía lo que él hacía. Sus métodos no eran los más convencionales, pero daban resultados cuando importaba.

De un segundo a otro se deslizó fuera con una muestra de algo en el vidrio y arrojó el pañuelo al cesto de basura en un tiro limpio.

—Nos ganamos la lotería, señores —dijo, alzando las cejas mientras Cameron le extendía el bastón de vuelta.

Blair | House M.DDonde viven las historias. Descúbrelo ahora