❝She changed everything❞
Katherine Blair es una doctora especialista en Oncología y enfermedades infecciosas que llega al hospital Princenton-Plainsboro para unirse al equipo de diagnóstico del famoso Dr. House.
Su trabajo es diagnosticar, aunque pu...
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—No puedo creer que te hayas comido el jamón de una paciente moribunda —masculla Blair, pero sonríe.
Cameron bufa.
—Ya, no había almorzado —y luego agrega:—. Además, eso era una prueba. Wilson es judío, su prima debería serlo, y los judíos no comen jamón.
—Wilson mintió —Blair ríe ligeramente—. Ella no es su prima. Haber si House nos da un premio por la nueva información.
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Todos se han reunido en la oficina de diagnóstico, incluso tienen a Wilson, pero no logran llegar a una conclusión consistente. El barrido de estómago había salido limpio.
—¿Y ustedes? —House señala Cameron y Blair—. ¿Tienen algo para mí?
—Nada que indique intoxicación —informa Cameron—. Y por cierto, Wilson le mintió.
Wilson ladea la expresión y se señala a si mismo como preguntando: ¿Yo?
Cameron deja el jamón sobre la mesa y se encoge de hombres. Chase, Blair y Foreman observan la escena con diversión.
House comprende rápidamente y apunta a Wilson con el bastón.
—Tú, vil mentiroso —pero en el fondo, su rostro refleja un "bien jugado, Wilson".
—Demasiadas telenovelas —murmura Blair, haciendo a Chase reír y Foreman, y a Cameron resoplar.
—No entiendo. Yo ni siquiera como jamón —el oncólogo actúa desentendido.
—Oh no, claro que no, porque eres judío. Pero tu supuesta prima sí.
Wilson traga fuerte.
—Uh, bueno, es que, Rachel...
—Ese ni siquiera es su nombre —interrumpe Foreman, rodando los ojos—. Se llama Rebeca.
Katherine río por lo bajo al ver al doctor Wilson en un callejón sin salida.
—Si bueno, pero....yo le digo Rachel —respondió entre balbuceos.
House entre cerró los ojos, mirándolo fijamente.
—Bien jugado Jimmy, bien jugado —asintió finalmente.
Wilson asintió suspirando, y visiblemente sonrojado.
—Idiota —comentó la rubia en señal de burla.
El doctor Houae se acercó y chocaron los cinco.
—Esa es mi rubia.
A Cameron y Chase les ardieron los humos por dentro, intentando inútilmente no malinterpretar la frase dicha por el nefrológo.