Capítulo 12.

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Maratón 3/3.
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Encuentra a Chase de pie en la entrada de la capilla del hospital, afirmado en un costado con las manos escondidas en los bolsillos de su delantal y la mirada fija en el Jesucristo crucificado al fondo del cuarto. Luce pensativo, mordiéndose el labio con inquietud.

—No es que me importe pero, ¿estás bien? —Blair le pregunta, colocándose a su lado.

Chase la mira de reojo, y luego su mirada vuelve al Jesucristo al fondo de la habitación.

—Creo que soy la razón de que ella quiera rendirse, ya sabes, ir morir a su monasterio. Algo que le dije fue... —balbucea, tenso.

La rubia parpadea en su dirección.

—¿Esa es la razón de que no entres a la capilla? ¿No te crees merecedor o algo así?

—Te mentí —él dice, sin responder responder a las preguntas previas de ella—. Acerca de no estar relacionado con la religión. Estuve en el seminario.

—No podría imaginarte como un cura —Blair admite, luego de evaluar mucho más de lo habitual las palabras que diría, mirándolo sin tapujos de pies a cabeza.

Chase sonríe ligeramente.

—Si, yo tampoco pude.

—¿Qué le dijiste? —Blair pregunta, luego de un momento de silencio afable.

—Cite mi versículo favorito de la biblia... Solo quería animarla, distraerla del dolor, no pensé que...

—¿Qué? ¿Que se lo tomaría tan enserio? Es una monja, Chase, tomarse de forma literal las palabras floreadas de un libro es prácticamente de lo que vive.

—Si, supongo que si —suspira él.

—¿Por qué lo dejaste? El seminario, quiero decir. Digo, se me ocurren un millón de razones para ni siquiera entrar en ello en primer lugar pero, ¿por qué?

Chase se encoge de hombros. —Nunca fue lo mío, para empezar, y cuando llegó el momento de la prueba final, eso fue claro. Esa fé profunda y ciega que todos tenían, simplemente no estaba en mí... Quería algo diferente, ¿sabes? Quería más.

Blair lo entiende, en cierta forma, pero elegí no señalar ese hecho.

—¿Y la medicina era lo tuyo?

—Eso creo, y enserio lo espero, ya que llevaré la bata por mucho tiempo —ríe, aunque suena un poco amargo—. Lo único que siempre supe es que quería ser médico, simplemente no podía perder esa oportunidad.

Blair asiente, sintiéndose un poco incómoda. Ella no es como el resto de ellos en ese aspecto y lo sabe, ser médico nunca fue su más alto ideal, sino más bien su escape.

—¿Crees en Dios, Blair? —Chase le pregunta, luego de otro momento de silencio.

—Creo que, si hay un alguien dirigiendo este gran circo de monos, es un imbécil de mierda que no se hizo cargo de lo que creó. Pienso que la gente se aferra a la fé porque necesitan ceder cierto control a un poder superior, un Dios, un presidente, un líder, cualquiera de esos, para que les quite parte de la responsabilidad de sus acciones, para poder decir que no fue su culpa, que estaba fuera de su control, que fue la voluntad de Dios —explica suavemente, las manos ocultas en sus bolsillos—. Entonces es más fácil para ellos.

Chase se la queda mirando un momento, procesando sus palabras.

—¿Y para ti?

Blair sacude la cabeza, su sonrisa ensombrecida.

Blair | House M.DDonde viven las historias. Descúbrelo ahora