❝She changed everything❞
Katherine Blair es una doctora especialista en Oncología y enfermedades infecciosas que llega al hospital Princenton-Plainsboro para unirse al equipo de diagnóstico del famoso Dr. House.
Su trabajo es diagnosticar, aunque pu...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
_______________
El bebé Chen Lupino está muerto.
Está muerto y, sin embargo, Chase sigue intentando reanimarlo, ignorando lo evidente.
—Chase... —Blair le pone una mano en el hombro, alejandolo lentamente de el cuerpo del bebé.
—Hora de muerte, 5:03 p.m —declara House al mirar el reloj de su muñeca.
Cameron se tapa la boca con ambas manos, en shock. Foreman se limita a suspirar con frustración. Blair, por su parte, solo mantiene apretado con su mano el hombro de Chase, y este deja de mirar el cuerpo, para intentar recomponerse más rápido.
Está muerto, pero el otro bebé tampoco mejora con el medicamento administrado a él en específico.
Fallaron.
_______________
—¿Y Cameron? —pregunta House al ver su silla vacía.
Blair y Chase se encogen de hombros a la par.
—Creo que está en la capilla del hospital —responde Foreman—. No debería haberle pedido a ella que avisara a los padres del niño.
House le dio unos golpecitos al piso con su bastón, con una seriedad pensativa.
—Es su trabajo, solo pedí que lo hiciera —se nota su curiosidad por lo que le ocurre a Cameron.
En la habitación también están Wilson (Wilson está siempre en todo, ¿es que en oncología no hay suficientes pacientes?). La doctora Cuddy se ha presentado igual, lo que solo demuestra aún más la gravedad de la situación.
—En vez de hablar de la doctora Cameron, ¿podemos concentrarnos en el caso? —pide Cuddy.
Blair silba.
—Tú eres el experto, Chase —le palmea el hombro. Chase traga saliva—. ¿Cuántos intentos tenemos hasta que el bebé se desangre?
—Cinco, máximo seis —responde el rubio sin titubear.
—Fabuloso —rueda los ojos Cuddy—. Hay millones de virus y con ellos sus mutaciones, y solo hay cinco intentos.
—Seis, en realidad —aclara House.
—Uy, cuanta diferencia —la voz de Blair se tiñe de sarcasmo.
—Debemos comenzar a descartar síntomas —dice Cameron, entrando en ese momento a la oficina. Tiene el rostro triste y humedecido.
—Perfecto —dice House, mirándola un momento más del necesario. Señala la pizarra, donde están todos los posibles virus que encajan en los síntomas.