Al día siguiente Ino se sentía mejor y salió del hospital, encontrándose con sus amigos.
-Hola Ino, que bueno que estés mejor. -saludaba Chouji, ya recuperado.
-Chouji...-la chica se lanzó a abrazarlo. -¡Estabamos preocupados por ti, idiota!
-Lo siento, lo siento.
-Me alegra que estés bien. -se apartaba sonriendole.
-Ha sido gracias a ustedes. En verdad les agradezco chicos.
-Que fastidio. -suspiró sonriente.
-Vayamos a comer algo chicos, ¿que dicen? -tomaba las manos del par de ninjas.
-¡Al BBQ! -dijo con entusiasmo el Akimichi.
-Pff, bien, no tenemos misiones hoy, así que...
-¡Vamos entonces! -la rubia no esperó más y los llevaba con entusiasmo hacia el BBQ.
Pasaron un largo tiempo en el restaurante.
-¡Que agradable comida! -comentaba la Yamanaka saliendo del lugar.
-Vaya que sí. -dijo Chouji con varios dulces de cortesía.
-Hey Chouji, ¿viste cómo te miraba la chica que nos atendió? -la rubia se le acercó.
-No le tomé mucha importancia.
-Era linda, tal vez deberías pedirle una cita.
-No lo sé, ni siquiera la conozco.
-Por eso le pedirás una cita.
-No lo sé, Ino.
-Dejalo ya Ino. Que fastidio.
-Bien.
-Por cierto Ino, se nos paso decirte que... -Shikamaru le cubrió la boca casi de inmediato.
-Shhh...
-¿Qué tenían que decirme? -se cruzó de brazos.
-Nada, nada. -respondía el Nara con cierto nerviosismo.
-Shikamaru...-empezaba a molestarse.
-Hey, mira es Sakura. -señalaba detrás de ella.
-¿Dónde? -en cuanto se dio la vuelta ambos chicos salieron corriendo. -Pff, idiotas. Mira que ocultarme información. -refunfuñaba.
La Yamanaka se dirigía a la floristería cuando se topó con Gaara.
-Ino, que bien que estés mejor. Le había pedido a Chouji y Shikamaru que en cuanto salieras del hospital me informaran, pero creo que se les paso. -le comentaba sonriendole.
-Ya veo. Nunca les pidas nada a esos dos, Shikamaru es todo un perezoso y Chouji se la pasa pensando en comer, no son muy buenos mensajeros. -comentaba entre risas.
-De acuerdo. ¿Estás ocupada?
-En realidad no.
-Que bien, ya que quería tener una cita....c-contigo. -se sonrojaba.
-¡Me encantaría! -tomó su mano y empezó a llevarle por toda la aldea.
Los rumores no se hicieron esperar, la aldea entera comentaba que hacían una linda pareja, pero apenas pasaron tres meses y los malos rumores comenzaron.
-¡Ino! -llamaba Shikamaru a su ventana.
-¿Mmm?, ¿quién es? -preguntaba envuelto entre las sábanas, Gaara, un tanto adormilado.
-Creo que es Shika. Pff, que manía de molestar tan temprano, ¡y en mi día libre! -se quejaba levantándose de la cama, colocándose una bata.
-¿Simpre viene a llamar a tu ventana? -preguntó desde la cama.
