05

15 6 0
                                    


- Me vengaré Yoongi ¡Lo haré! -Gritó con todas sus fuerzas mientras manejaba a toda velocidad.

Vio a través del espejo retrovisor que Yoon Gi la seguía a toda velocidad, le causó gracia verlo correr ya que él nunca lo hacía. Apretó el acelerador y siguió su camino.

El lugar donde él la había abandonado.

Ese era su paradero, no sabía específicamente que iría a hacer cuando llegara, pero de alguna manera haría sufrir a Yoongi y su preciado vehículo sería el comienzo. Le sorprendió que Yoongi en ningún momento se detuviera a descansar y ni se lo veía cansado. ¿En serio es humano?, pensó al verlo.

Volteó la cabeza para atrás, Yoongi se encontraba cada vez más cerca y en un dos por tres ella estaba tendida en el suelo, la moto unos metros más adelante y Yoongi petrificado ante la situación.

***

Yoongi la llevaba en sus hombros, la moto había chocado en un árbol y ahora estaba inservible. Él corría lo más rápido posible, no le faltaba la respiración, no sudaba, no quería agua. Ventajas de ser un Black, eh, pensó mientras veía las primeras casas a la lejanía.

De repente se detuvo, nunca pensó a donde la llevaría ¿A casa de la hermana de Ann? No, había acordado nunca cruzar palabra. ¿Al hospital? No, no tenía sus documentos.

Lo único que quedaba era su casa. Soltó un bufido y siguió corriendo hasta llegar al pequeño departamento, abrió la puerta e ingresó a su casa.

Dejó a Ann en el sofá y corrió a traer el botiquín.

- Yoongi...

Escuchó los balbuceos provenientes de Ann, al parecer hablaba dormida.

- ¡Maldición! -gritó al ver que en el botiquín todo estaba gastado.

Fue a la cocina al traer algunos paños y un poco de agua, fue hacia Ann y se los colocó en la frente y con los restantes comenzó a limpiarle las heridas del rostro.

Entonces cientos de recuerdos vinieron a su mente, las veces en que ambos de pequeños jugaban y se caían, en ese entonces era ella quien lo curaba a él. Tocó el rostro de su antigua amiga una y otra vez, sólo quería sentir su piel. Su vista bajó a sus labios ¡Dios! Aquel beso del día de ayer aún seguía en su cabeza.

La ropa de Ann estaba sucia, así que le sacó el abrigo dejando a la vista ropa que le parecía conocida, pero lo que más llamó su atención fue una serie de cortes que traía ella por todo el cuello.

- No, no, no. Esto es imposible, ella no se corta.

Su corazón estaba agitado, comenzaba a sudar. La posibilidad de que Ann se cortara era de una en un millón. De pronto su corazón se detuvo una milésima de segundo. Recordó que la había abandonado el día anterior, seguro cayo y se hizo todo estos cortes, pensó. Pero los cortes no parecían de caída.

Del botiquín sacó unas tijeras quirúrgicas y luego regresó a donde estaba Ann.

Tragó saliva y lentamente le fue cortando el suéter por la mitad. Cerró los ojos con el temor de que solo llevara ropa interior, con su dedo índice toco el torso de la chica. Se podía sentir la tela fina de alguna prenda, así que obviamente tenía un polo bajo el suéter.

- Pero que mier...

El cuerpo de Ann tenía cortes por todos lados, y en partes específicas donde no dañaría mucho. La empezó a tocar con desesperación para ver si había algún lugar sin corte, hasta que sus ojos llegaron al brazo derecho de la chica.

Mr. Black • Min Yoongi |PAUSADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora