8. Sentimientos confusos

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Me miró de reojo, mientras tomaba un vaso de agua.
Sabía que lo estaba admirando.
Sonrío por encima del vaso, descubriendo la debilidad que sentía.
Lo ignoré lo más que pude, pero mi mirada parecía estar en mi contra porque viajaba hacia él, observando sus biceps.

Afortunadamente salió de la cocina, permitiendome respirar con normalidad. Tenía que acostumbrarme a verlo todos los días y esperaba poder lograrlo porque las hormonas se despertaban cuando estaba cerca.

(...)

Por la tarde, estaba descansando luego de haber limpiado mi cuarto. Creo que me sentí un poco avergonzada por saber que la habitación de Mario estaba más limpia y ordenada que la mía, pero ya dí mis razones para no volverme mas adicta a la limpieza.
Mientras estaba leyendo, me acordé que no había pedido permiso acerca de la fiesta de esta noche.
Me golpeé la frente y cerré el libro. Nada más faltaba que no me dejaran ir por no haber avisado antes.

Mis padres no se encontraban en ninguna parte, por lo que me pareció un tanto desconcertante.
Generalmente, se quedaban los sábados en casa.
No había señales de ellos e incluso de Melina. 
La habitación de la planta baja, estaba vacía.
Busque en el jardín y en la
cocina ,pero no tuve éxito.
Fui a la sala y me dirigí directamente a la ventana.

La camioneta de mis padres no estaba así que tenía que esperar a que regresaran. Eran las 6 de la tarde y si por alguna razón no llegaban antes de las 9, tenía que despedirme de las 4 ventajas que había contemplado.
Suspiré y deje caer mi frente contra el vidrio.
Quería ir a esa fiesta.

Mario: ¿Buscabas a alguien?

Me giré sobresaltada, encontrándome con Mario sentado en el sofá.

____: ¿Sabes a dónde fueron mis padres? - pregunté llevando una mano a mi pecho, tranquilizando el susto.

Comenzaba a pensar que lo había hecho a propósito, pero debió haber estado en la sala antes de que yo apareciera.
Estaba tan concentrada en llegar a la ventana que no volteé a mi alrededor.

Mario: Llevaron a Melina a entregar unos catálogos pendientes - contesto pacificamente

____: Oh - esperaba que volvieran temprano

Mario: ¿Para que los buscas? - pregunto poniéndose de pie

____: Ese no es asunto tuyo - dije comenzando a caminar hacia las escaleras

Mario: No les has pedido permiso, ¿Verdad?

____: No, aún no

Mario: Tuviste 2 largos días para hacerlo - arqueo las cejas

____: Olvide decírselos - me encogí de hombros

Mario: Oh claro, tal vez fue porque me mirabas todo el tiempo - sonrío, apreciando mi reaccion atónita

____: No te miro todo el tiempo - replique intentando convencerme de ello

Mario: ¿Ah no? ¿Y qué me dices de ayer?  Me estabas observando desde la ventana de tu habitación mientras hacia abdominales en el jardín - frunció el ceño confundido

¿Que podía decir?  Mentir no era la salida conveniente.
Si, estuve mirando como una obsesionada hasta que terminó.
Pero fue una coincidencia.
Cuando abrí las cortinas, ahí estaba recostado en el césped haciendo sus ejercicios con su torso desnudo.
No iba a perderme algo como eso, pero tampoco se lo iba a decir.

No quedó más que seguir subiendo la escaleras.
Escuchaba su risa y mis mejillas ardieron. Él sabía que lo estaba mirando y aún así, continúo.
Entre a mi habitación y cerré la puerta bruscamente.

Idiota, retrasado, estúpido, demente. Las palabras aparecieron en mi mente cuando pensé en él.

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El Huésped || MBDonde viven las historias. Descúbrelo ahora