Ya durante mi primer nacimiento, tardé en decidir si valía la pena salir de la seguridad que me daba la placenta de mi madre, como un presagio de lo que me esperaba a ya fuera. Digo primer nacimiento porque más tarde morí y volví a nacer, como ya veréis.
Mi madre decidió tener un parto natural en casa y yo decidí nacer con dos vueltas de cordón umbilical en el cuello, la comadrona insistió, no sé rindió y por fin salí, casi muerta pero salí, algunos dijeron que ese era el motivo de mi fuerza y mis ganas de vivir. En el momento que me presentaron a mi madre lo primero que dijo es---Dios que niña más fea---, luego con los años siempre rectificaría diciendo---no es eso, lo que pasa es que como estabas violeta e hinchada me asuste, pero que después de que recobraras el color y te lavaran eras la cosa más bonita que jamás había visto.
Los siguientes años fueron pasando me hice una niña vergonzosa y reprimida, con un padre alcohólico y maltratador y una madre a la que la situación le parecía normal porque en su casa siempre lo había vivido así con su padre alcohólico, que ya la había maltratado a ella y su madre callaba, ella pensaba que era lo normal en un matrimonio y quería a mi padre, yo tuve que pasar por los mismos malos tratos sin que ella pudiera hacer nada.
Tuve dos hermanos más un niño, Román, al que siempre quisieron más que a mí. Y una niña, Natalia, con la que me llevaba siete años y a la que tuve que criar más como una hija que como una hermana, los quise muchísimo a los dos, sobre todo a Natalia.
Yo, como buena hija, quería a mis padres, los adoraba y los quise siempre, me pegasen o no, mi madre nunca fue muy cercana, me quería y me respetaba a causa de mi madurez temprana, tuve que hacerme adulta muy rápido, casi no tuve infancia.
Hice muchísimo por todos ellos pero nunca me sentí ni correspondida ni querida.
Cuando mi padre no iba bebido decía que me quería, a veces pasábamos buenos días, íbamos sobre todo al campo, en verano cerca del río hacíamos barbacoas con mis tíos y en otoño salíamos a recoger setas pero los que más me gustaban eran aquellos en que por la noche daban películas de terror, entonces en blanco y negro, me encantaban y aunque era pequeña para verlas, mi padre nunca se opuso a que me sentara en el sofá con él a verlas. Las de vampiros siempre fueron mis favoritas, me gustaban todos los monstruos pero los vampiros eran lo que más, luego me iba a la cama y me tapaba hasta la barbilla, por si venía un vampiro que no pudiese ver mi cuello y morderme, con los años ese temor desapareció y empecé a pensar que sería "guay" que me mordiesen, que quizá mi vida sería mejor y más fácil.
Los días de verano, que eran muchos, en que cogía la bici con mi primo, Xavi, tres meses más pequeño, y un amigo común, Manu, eran felices, nos íbamos a escondidas a lugares fuera del pueblo donde se nos hubiera prohibido ir, y cuanto más lejos íbamos más emocionante era, a veces venia una amiga mía, Ángela y otras teníamos que cargar con mi hermano pero siempre lo recuerdo con felicidad.
Estaba muy unida a mi primo, éramos inseparables, casi siempre estábamos juntos y también íbamos a la misma clase, en el cole, yo era tímida y en eso nos parecíamos, le pasaba más de un palmo de altura, a él y a cualquiera de mi clase, eso tampoco me facilitó mucho las relaciones en la escuela, los niños eran crueles conmigo, me llamaban jirafa y mi situación de pobreza, en un cole donde nos juntábamos con niños bien, no ayudaba.
Otro recuerdo feliz era cuando montaban la feria para las fiestas del pueblo, me montaba en todo, era muy valiente, mi primo se mareaba en todo. Tampoco compartía mi afición por las pelis de terror, una vez lo lleve al cine a ver una peli de hombres lobo y no durmió en varias noches, mi tía me riño durante semanas. Lo quería muchísimo, le quería como a un hermano. Su muerte a una temprana edad (tuvo un accidente de circulación, un cabrón le arroyó y se dio a la fuga), me marcó muchísimo, me hizo tener un miedo horrible a crecer y a morir, el cual me marcó de por vida.
La vida fue dura pero pasó como un suspiro, me crié entre el colegio y el bar que tenían mis abuelos, así que siempre he tenido la sensación de que no sé que es vivir sin trabajar, ya que con dos días de vida ya estaba durmiendo en una mesa del bar. El típico bar de pueblo donde yo conviví con todos los borrachines del lugar, con sus chatos de vino y sus copas de coñac.
Entonces mi padre murió a causa del alcohol y mi madre fue rechazada por la familia de mi padre. Tuvimos que marcharnos a una ciudad cercana para que ella pudiera trabajar, yo tenía catorce años, comencé en el instituto, quería estudiar, pero tuve que coger pequeños trabajos para ayudar en casa, que cada vez eran menos pequeños y al final no pude compaginar el trabajo con el estudio y tuve que dejarlo, es un fantasma que siempre me ha perseguido y apenado, lo hice por ellos, les quería mucho y todo me parecía poco para ellos, pero me hubiera gustado estudiar. Lo peor era que la rastra de ser la mayor empezaba a hacer mella en mí.
Mi hermano arrastraba ya problemas de comportamiento desde hace tiempo, yo ya veía que cada vez iba a ir a peor pero la situación se agravó cuando empezó a beber con dieciséis años, su agresividad empezó a ser preocupante, yo le decía a mi madre que debería llevarlo a algún profesional pero mi madre lo mimaba y protegía, no quería saber nada del tema. Comenzó con los malos tratos con mi hermana, conmigo no podía pero se aprovechaba de la pequeña, cuando fue más mayor como para enfrentarse a mi madre, comenzó a maltratarla a ella también, ella le tenía miedo pero seguía justificándole y protegiéndolo.
Cuando cumplí los veinte decidí que ya no podía más y me marché a una ciudad mayor, como suele suceder, con el primer capullo que me lo pidió, lo que con todo pronóstico iba a ser un desastre pero aun así las ganas de desaparecer de aquella que no se me antojaba mi vida eran más grandes que la lógica. No tardó mucho en pegarme por primera vez pero no hubieron muchas más ocasiones, yo ya me había buscado la vida y había encontrado trabajo, también encontré un pequeño estudio y me marché, sola, por fin volé y aquí comienza mi historia.
Y en breve acabará mi vida, eso sí con un nuevo comienzo, ha por cierto ¡ yo soy Selegna ¡
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SELEGNA
VampireSelegna decide mudarse a la ciudad de Barcelona donde descubrirá el amor pero no uno cualquiera, dos vampiros, los dos darían su vida por ella y deberán hacerlo porque una guerra comienza y lo que no saben es que ella es la clave para ganarla. Escen...