Historias de Camino

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Louis era transportado al paraíso como todo prisionero, siendo esposado de pies y manos. Eso a él le resultaba incómodo y doloroso pero no tanto como los recuerdos del momento en que expulsaron a Aiden del paraíso. Apenas era un niño pero es capaz de recordar con claridad como Aiden fue amarrado a la posta y como susurraba el nombre de Perrie hasta el último minuto. Sin embargo, el recuerdo que más persigue su conciencia fueron los momentos en que su aureola transmitió su última luz.

Resulta que Louis le tocó el mismo destino. El deseaba tener un amor como el de Aiden y Perrie. Debio ser más cuidadoso con lo que desea porque ahora lo tendrá por seguro. Su mayor pesar es que ruede la cabeza de Harry. Talvez el demonio tenga esperanzas pero el será atado a una posta para que sus alas se tiñan de negro, le quiten su aureola y lo marquen como una buena pieza de ganado. Los guardias iban hablando sobre él y sus amigos, lo que lo hacía preocuparse más, pero nada mejor que hacer a escuchar la conversación. Con suerte y encuentra información útil. Había dos guardias conversando y uno que quedó en silencio.

-¿Por qué dejaste ir a la chica? – preguntó uno de ellos - ¡Estuviste cerca de atrapar esa ángel-demoniza!

-Cuando la vi por primera vez…déjame decirte amigo mío que estoy totalmente enamorado de ella. No me importa lo que sea.

-Esos amores te costarán caro. Este chico que llevamos perderá su aureola por andar mezclándose con demonios y no le puede pasar a un alto oficial como tú.

-Anubis no es una demoniza en su totalidad. No hay nada que me prohíba estar con ella.

-Eres un caso perdido. Bien sabes que eso no se puede.

Lo que Louis acaba de escuchar fue bastante inesperado. Anubis ha sobrevivido no por discreta sino porque un ángel le ha salvado el pellejo en varias ocasiones. ¿Quién será el desafortunado que fue flechado por la ángel-demoniza? ¿Por cuánto tiempo habrá recibido protección divina? Dejó de pensar en la realidad y se quedó dormido por unos quince minutos en los cuales soñó con Harrry.

Al despertar, en la pared del camión apareció un camaleón que se cambió de color al mismo tono de la superficie en que estaba. Eso le robó una sonrisa al pequeño ángel, la única que ha tenido en mucho tiempo. Qué momento ese en que le dijo a Harry que compararía el amor con camaleones. Talvez Harry no tiene ni la menor idea a que se refiere. Puede que Louis jamás se lo explicará para que Harry lo averigüe sólo. Quizas tenga que llevarse ese secreto a la tumba pero igual Louis vio eso como una señal. Harry y él están destinados a ser unidos. No todo está perdido. Ellos dos se aman y el amor es mucho más fuerte que el miedo.

-Yo también te amo Harry. – proclamó el ángel al vacío

Por mucho que le haya engañado sobre su hijo, no solo ocultó la información de su existencia sino que le dijo que Zayn es el padre, lo sigue amando con locura y sabe que Harry también. Es lindo como puedes amar tanto a una criatura por muy diferente que sea. Por el bien de los sentimientos del demonio es mejor que Harry odie al bebe a que se encariñe con él y luego sufra su muerte porque para ser sincero, no tiene mucha esperanza de vida.

-Cargare con tus pesares Harry, aunque tú quieras apartarlos para ti solo. Prometo sellar tu oscuridad. – sollozó el ángel.

Angeles y Demonios *Larry Stylinson/Ziam MayneHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora