El segundo desastre.

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II

La bala número dos,
entro con sutileza, 
por el costado derecho; 
solía verla seguido en mi café favorito
y supe
por su maña  de pedir  un ristretto 
justo cuando despuntaba el alba  
que le gustaban las emociones fuertes.

El desastre número dos, 
se acercó con sutileza
y casi  no pude darme cuenta
sino hasta que estuve hundida 
entre sus sonrisas
que la vida,
se había acabado 
—o comenzado—
con aquel primer orgasmo.

La segunda bala,
entro como si nada 
como si desde siempre 
hubiera estado invitada 
a bailar una suave bachata
con mis inseguridades.  

Llegó con aquel cabello del color del cobre, 
con ese entrañable amor por la luna 
y esos gemidos de actriz porno 
que podían destruir Athenas 
y reconstruirla en el próximo suspiro.

Y yo, 
me abrí el pecho 
sin reparos
y me alinee con sus lunares 
y me sumergí en sus divagares
y la ame, 
como quien ama al invierno 
sabiendo;
que se ira en febrero.

Tres Maneras De Explicarte El Desastre. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora