Es aquella que siento cuando salgo a observar las estrellas.
Pero suspiro al darme cuenta que el cielo está nublado.
El frío viento me anticipa que va a llover.
Y las infinitas gotas se resbalan por mi ventana.
Haciendo del cielo un enorme rociador oscuro.
Mis sentidos se agudizan para percibir la majestuosidad.
Mi tacto siente el roce de sus lágrimas desprendidas.
Mi oído escucha el canto de las nubes en agonía.
Mi olfato inhala el olor a tierra humedecida.
Mi vista vislumbra la tristeza que deja caer el cielo.
Cuando impactan los truenos sonrío.
Y cuando brotan rayos me estremezco.
Pero mi corazón extraña las estrellas.
Y mis ojos anhelan verlas brillar esta noche.
La serenidad que me transmite la lluvia es mágica.
Me complace ajustando mis sentidos en su descenso.
Pero las estrellas encienden mi ser.
Tienen el don de acariciar mi alma.
Son dos amores.
Dos estaciones del firmamento.
Qué no daría por poder contemplarlos al mismo tiempo.
Resulta imposible ante la realidad de la naturaleza.
Pero por separado traslucen mejor su esencia.
Y no a todo el mundo conmueve su belleza.
ESTÁS LEYENDO
Querido Cielo Nocturno
PoetryPoesías dedicadas a un amor imposible que descubrí mientras veía el cielo nocturno.
