En gotas acariciaban una mañana de junio.
Las bolas de algodón que matizaban de gris el cielo.
Sin darle paso al resplandor de la esfera de fuego.
El flash de la aureola iba capturando el momento.
Hipnotizada me pierdo en el rocío descendiendo.
Resbalándose en la ventana junto a mi rostro.
Porque es tan perfecta la majestuosidad del firmamento.
Que hasta llora dulcemente haciendo brillar mis ojos.
Un amanecer oscuro opacado por el hermoso clima.
Que como pétalos negros van cubriendo mis rimas.
Humectando mis versos que susurro aun dormida.
Producto de las noches que me suspiran dolidas.
ESTÁS LEYENDO
Querido Cielo Nocturno
PoesiaPoesías dedicadas a un amor imposible que descubrí mientras veía el cielo nocturno.
