En letras van comprimiendo mi desahogo nocturno.
Permanentes como el sublime alivio que obtengo.
Se escriben incesantes fulminantes de deseo.
Cargadas de pasión quiebran mi desespero.
Consciente de que los versos se los lleva el viento.
Admito que son lo único que tengo para dar.
Porque si en otra vida me quisieran pintar.
De poesía me volviera a alimentar.
Cada letra llena mis vacíos.
Convertidos en miedos, amores y olvido.
Me acompañan en mis noches de insomnio.
Firman en mi piel lo que en mi mente escondo.
Convencida les dejo cada hálito que no recupero.
Y ellas lloran mientras se van leyendo.
Comparten conmigo mis breves deseos.
Me ayudan a desbordar lo que entierro dentro.
Extrañan mis manos cuando no las invoco.
Me arden los dedos al perderlas de tono.
No importa que a veces me reprochen dolidas.
Para un escritor son sus mejores amigas.
ESTÁS LEYENDO
Querido Cielo Nocturno
PoetryPoesías dedicadas a un amor imposible que descubrí mientras veía el cielo nocturno.
