Ep. 18 Bala de plata

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El camino estaba más solo de lo normal, y eso sumado al silencio que manteniamos Tyler y yo, nos daba una sensación de alerta a todos.

—¿Crees que las balas funcionen? —Tyler rompió el silencio con su pregunta.

—No lo sé, pero sabemos que un tiró en la cabeza funciona.

—Si es que le logras dar.

No puedo culpar a Tyler por dudar, jugarnosla con una bala en contra de un monstruo que fácilmente podría matarnos era un riesgo enorme que requería mucho valor o deseo de morir.

—Todo irá bien, además ya no podemos retroceder. —Le dije mientras cambiaba la canción en el radio.

. . .

Para cuando llegamos a la cabaña de la anciana eran las 9:00 am y nos sorprendió no encontrar a nadie en aquél lugar, el único rastro de la presencia de alguien eran los restos de una fogata que parecía no tener mucho de haberse apagado.

—Ahora hay que esperar a que regrese, supongo —dijo Tyler mientras se sentaba sobre un tronco.

—Tú quédate, iré a ver si está en el bosque, recuerda que caza venados.

—¿Estás loco? No puedes ir al bosque así nada más.

—No hay luna en el cielo, genio.

—No es lo único peligroso allá afuera, hay osos y otros animales.

—No tardaré, no avanzaré mucho así que no te preocupes.

Seguí un pequeño camino que pasaba a lado de la cabaña y al parecer se dirigía al interior del bosque, la verdad es que más que buscar a la anciana yo quería estar solo, necesitaba hablar conmigo mismo pues quizás sería la última vez que lo haría.

. . .

Habría caminado una media hora por ese sendero cuando escuché un ruido proveniente de unos arbustos, para ser honestos no sentí miedo, no después de lo que había vivido recientemente.

—¿Quién anda ahí? —pregunté creyendo que sería la anciana la que me respondería.

Me sorprendió ver aparecer a Anna montando un caballo como si fuera lo más natural del mundo que estuviese allí.

—¿Collin? ¿Qué haces aquí? —Me preguntó mientras desmontaba.

—Eso debería preguntarte. —Seguía un poco sorprendido.

—Vine a ver a la bruja que vive aquí, me dijeron que sabe sobre el lobo, aunque ahora que te veo aquí, puedo estar segura de que es así.

—Oh, no tiene sentido negarlo entonces.

—¿Sabías de ella?

—Sí, ella fue quien nos dió la mata lobos.

—Rayos, estoy harta que todos me guarden secretos.

—Lo siento, pero lo más importante es: ¿Para qué viniste a verla?

—Quiero que me diga cómo matarlo ¿Y tú?

—Vengo por las balas para matarlo. —Decidí que era momento de ser más honesto con Anna.

—Me llevas mucha delantera —dijo mientras tomaba su rifle de la silla de montar.

En ese momento recordé que no había encontrado a la anciana, y sin ella no teníamos balas.

—Vamos a la cabaña, la estaba buscando pero es posible que haya vuelto ya.

Luna de PlataHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora